Dos muchachos salieron de noche a caminar 100 km y una tormenta los frenó: qué pasó después
Lo que empezó como una caminata de dos muchachos de noche entre Hasenkamp y Paraná hoy mueve a miles de personas cada año. El empujón que la transformó en una cita masiva llegó recién en 2000, y no fue precisamente una decisión de los peregrinos.
Jorge Quirós y Amelio Rodríguez arrancaron solos en 1983 una travesía a pie entre Hasenkamp y Paraná. Hoy son miles los que repiten ese camino cada año, aunque el origen fue muy distinto.
Todo empezó con una idea que, contada hoy, suena casi temeraria: dos jóvenes del Movimiento Apostólico de Schoenstatt se propusieron unir a pie su pueblo con la capital provincial. Casi cien kilómetros, con mochilas al hombro y avanzando en buena parte bajo la oscuridad de la noche.
El Movimiento Schoenstatt es una corriente de la Iglesia Católica fundada por el sacerdote alemán José Kentenich. De ahí salieron Quirós y Rodríguez, los dos muchachos que en 1983 dieron el primer paso de lo que después se convertiría en una multitudinaria peregrinación.
La primera caminata y la tormenta que casi la termina
La fecha quedó marcada: viernes 14 de octubre de 1983. A las 19, los dos rezaron el rosario en la Parroquia San José de Hasenkamp. Media hora más tarde ya estaban sobre la ruta provincial 32, con mochilas, alimentos, agua y una imagen de la Virgen María entre sus cosas.
El plan era ambicioso y el camino, largo. Pero a solo 15 kilómetros de la salida se desató una tormenta feroz que los hizo zozobrar primero y suspender la caminata después. Lejos de abandonar, volvieron a intentarlo con el mismo empuje una semana más tarde, y esta vez consiguieron llegar a destino.
De dos a miles: cómo creció la peregrinación
Al año siguiente se sumó Estela Pasutti. Y al otro volvieron a caminar, ya con más peregrinos que se fueron acoplando. El boca en boca hizo el resto: la experiencia se expandió pueblo adentro y fuera de Hasenkamp.
El reconocimiento institucional llegó en 2000, cuando el entonces arzobispo Estanislao Esteban Karlic le dio a la actividad el rango de "diocesana". Desde ese momento la convocatoria no dejó de crecer, con una presencia cada vez mayor de jóvenes.
La pregunta que sobrevuela cada octubre es cuántos son ahora los peregrinos que repiten aquel camino que dos muchachos inauguraron casi por casualidad, con una tormenta en contra y una convicción que terminó contagiando a miles.
Fotos: Mauricio Garín