Dos equipos de una escuela de Caucete viajaron a Buenos Aires y volvieron con dos premios que nadie esperaba
Un grupo de estudiantes de sexto año de la EPET N°1 de Caucete viajó a Buenos Aires para la final de una olimpiada federal. Compitieron contra más de 500 proyectos, resolvieron un desafío sorpresa en tres horas y volvieron con dos premios. Pero lo que más llamó la atención fue uno de sus inventos: un dinosaurio robot que hace algo inesperado cuando la tierra tiembla.
Los estudiantes de sexto año de la EPET N°1 de Caucete se metieron entre los mejores de Argentina en la IV Olimpiada Federal de Informática y Robótica (OFIRCA) 2026, organizada por la Universidad Abierta Interamericana (UAI).
El camino no fue sencillo: primero tuvieron que superar rondas virtuales contra más de 500 proyectos de todo el país. Dos equipos de la institución lograron clasificar a la final presencial en Buenos Aires.
En la instancia decisiva, los chicos enfrentaron un desafío sorpresa que debieron resolver en apenas tres horas, sin ningún tipo de ayuda de sus profesores. Después, les tocó defender sus ideas ante un jurado exigente.
El resultado: cuarto puesto nacional en Programación y quinto puesto en Robótica.
Un videojuego que no deja a nadie afuera
En Programación, el equipo “Furydevelopers”, formado por Gonzalo Arena y Juan Pablo Lo Mónaco, se quedó con el cuarto lugar del país gracias a un videojuego educativo pensado para chicos de primaria.
El detalle que marcó la diferencia: el juego incluye un modo diseñado especialmente para personas daltónicas, para que nadie quede excluido de la experiencia.
Detrás de esa creación hay un enorme trabajo de concentración y varias noches sin dormir. Los jóvenes escribieron desde cero más de 3.000 líneas de código.
El dinosaurio robot que detecta sismos
En Robótica, las estudiantes Lourdes Pastén y Yazmín Becerra, junto a su compañero Roberto Ignacio Balmaceda, compitieron bajo el nombre “Tecnobots” y alcanzaron el quinto puesto con un invento que sorprendió a todos.
Desarrollaron un robot guía turístico con silueta de dinosaurio que interactúa en varios idiomas y tiene su propia página web.
Pero lo más llamativo es su adaptación al contexto sanjuanino: el “dino-guía” cuenta con sensores que monitorean la temperatura ambiente para dar consejos a los visitantes y, además, detecta movimientos sísmicos. Si la tierra tiembla, el robot frena automáticamente y guía a la gente hacia una zona de evacuación segura.
También es totalmente accesible: regula sus luces y sonidos según las necesidades del turista. Y para cerrar el paseo con identidad local, invita a todos a vivir la Fiesta Nacional del Sol.
Aprender haciendo: el método detrás del logro
El éxito de estos proyectos no es casual. La escuela trabaja bajo la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), un sistema que lleva la teoría de los libros directamente a la práctica para resolver problemas de la vida real.
Los chicos contaron con el acompañamiento de los profesores Romina Corriente y Christian Pineda, quienes los impulsaron a confiar en su propia capacidad de inventiva.