Dos de las tres centrales nucleares argentinas están apagadas y la única que genera no alcanza
Dos de las tres centrales nucleares del país están fuera de servicio y la única que genera no alcanza para cubrir el hueco. La parada de Embalse, que empezó el 2 de octubre, se extenderá hasta diciembre, mientras el Gobierno avanza con un plan para privatizar parte de NASA y suspende la cuarta central.
El sistema nuclear argentino atraviesa un momento inusual: solo una de sus tres centrales de generación está inyectando energía a la red. La Central Nuclear Embalse, en Córdoba, detuvo su operación el 2 de octubre por una parada programada de inspección y mantenimiento, y se sumó así a Atucha I, que lleva dos años fuera de servicio por la extensión de su vida útil.
La parada de Embalse, confirmada por Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), la empresa que opera las plantas, se extenderá hasta fines de noviembre o principios de diciembre, según indicaron fuentes del sector a El Destape. La firma busca que la central cordobesa vuelva a funcionar antes de que la demanda eléctrica se dispare con la llegada del calor.
Mientras tanto, la única central que aporta energía al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) es Atucha II, ubicada en el complejo de Zárate. Con una potencia de 745 MW, esta planta —que Calafate y terminó atropellado por ella">puso en marcha su reactor en 2014— es la única fuente nuclear activa del país.
Qué tareas se hacen en Embalse
La parada programada de Embalse incluye una serie de intervenciones técnicas de gran porte. Según detalló NASA en un comunicado, las tareas principales son las inspecciones de los generadores de vapor, el mantenimiento de las bombas del sistema primario y el reacondicionamiento de componentes clave como la turbina, el alternador y el condensador.
La energía que Embalse y Atucha I dejaron de inyectar a la red —alrededor de 1.000 MW entre ambas— se está reemplazando mayormente con generación a gas de usinas termoeléctricas, según las fuentes consultadas.
El mapa nuclear argentino
NASA tiene a su cargo la operación de las tres centrales: Atucha I (362 MW), la primera de América Latina; Atucha II (745 MW); y Embalse (656 MW). El gobierno de Javier Milei impulsa un plan para privatizar el 44% de la empresa, ceder un 5% a los trabajadores y dejar en manos del Estado el 51% restante.
La entrada de capitales privados en el sector nuclear —un hecho inédito desde los inicios de la actividad en la Argentina a fines de la década de 1940— podría concretarse en 2027. La oposición y diversos sectores sociales y sindicales rechazan la medida.
La cuarta central, suspendida
El directorio de NASA decidió suspender la construcción de la cuarta central nuclear, un proyecto que iba a financiarse con aportes de China y que en el sector se conocía como Atucha III, porque estaba previsto instalarlo en el complejo de Zárate.
En su lugar, el directorio resolvió ceder el terreno a Meitner Energy, una empresa privada controlada por el empresario estadounidense-iraní Hamid Ansari. Meitner planea invertir más de US$ 1.000 millones para desarrollar el proyecto ACR-300, un reactor modular pequeño (SMR, por su sigla en inglés), en el complejo de Atucha.
La decisión se da en paralelo a la paralización del proyecto Carem (Central Argentina de Elementos Modulares), el primer reactor SMR que desarrollaba íntegramente la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Según explicaron fuentes del sector nuclear a El Destape, la suspensión de Atucha III podría revertirse en el futuro por el mismo directorio, ya que la decisión de fondo sobre la construcción de la cuarta central no depende de las autoridades de Nucleoeléctrica.