Dos brasileños presos y una camioneta que no llegó a cruzar: cómo desarmaron la ruta del robo de alta gama a Bolivia
La camioneta ya estaba en la zona de frontera y parecía tener el camino libre hacia Bolivia. Lo que la investigación terminó mostrando es quién estaba del otro lado del operativo y por qué el mercado de los "chutos" mantiene el negocio vivo.
La Justicia investiga una estructura que sustrae camionetas de alta gama en el país y las traslada hacia Bolivia a través de la frontera de La Quiaca. El fiscal Alberto Mendivil confirmó la recuperación de varios vehículos y la detención de dos ciudadanos brasileños, ambos con prisión preventiva por 120 días.
En diálogo con Despertar 630, el funcionario detalló que los procedimientos se concretaron el último fin de semana. El viernes se recuperó una camioneta robada en Jujuy; el sábado, en tanto, se trabajó sobre otros dos vehículos de alta gama sustraídos en la Ciudad de Buenos Aires.
Uno de los operativos permitió interceptar una camioneta antes de que cruzara la frontera con Bolivia, un dato que los investigadores consideran clave para reconstruir el circuito.
El camino que eligieron
Según la hipótesis que maneja la Fiscalía, los vehículos robados son llevados hasta La Quiaca y desde allí ingresan al país vecino. El propio Mendivil lo resumió así: "El punto común es la sustracción de vehículos y que los vehículos pasen al vecino país".
El fiscal aclaró que la ruta hacia Brasil no sería directa desde esa zona, por la distancia que existe entre la frontera y las principales ciudades bolivianas cercanas a ese territorio.
La pesquisa también apunta a establecer si hay otros integrantes de la organización, tanto del lado argentino como en Bolivia. Por el momento, los dos brasileños detenidos cumplen prisión preventiva por 120 días; uno de ellos registra antecedentes delictivos y el otro no, según lo mencionado en la entrevista.
Qué son los "chutos" y por qué explican el negocio
Para entender el fenómeno, Mendivil se detuvo en una particularidad del mercado boliviano: los llamados "chutos", vehículos que circulan sin la documentación correspondiente. A ese país ingresan unidades de forma ilegal por las fronteras con Argentina, Chile y Brasil, y las políticas de regularización variaron en los últimos años.
El fiscal advirtió que los anuncios sobre una eventual regularización pueden aumentar la demanda de vehículos sin papeles, un elemento que ayuda a comprender por qué el negocio sigue activo. De todos modos, aclaró que las decisiones sobre políticas automotrices y migratorias son potestad de cada Estado, mientras la Fiscalía se limita a investigar los delitos.
Cautela sobre el narcotráfico
Consultado por una posible conexión con organizaciones dedicadas al narcotráfico, Mendivil pidió prudencia. Confirmó que esa línea está bajo investigación, pero consideró prematuro afirmar la participación de otras estructuras criminales.
La frontera, el punto débil
El funcionario cerró con una idea que atraviesa toda la causa: la coordinación entre instituciones es la herramienta central para frenar estos delitos. "Una amplia frontera prácticamente es imposible de controlar", sostuvo, y remarcó la necesidad de que las fuerzas provinciales y nacionales, junto con los ministerios públicos de ambos países, trabajen en conjunto, sin rivalidades ni esfuerzos aislados, para evitar que los vehículos robados logren cruzar.
Los procedimientos fueron posibles, precisamente, por el trabajo articulado entre el Ministerio Público de la Acusación, las fuerzas de seguridad y las autoridades judiciales bolivianas.

