Dos argentinas entre las finalistas de un prestigioso premio tecnológico: conocé sus historias
Dos argentinas, Olga Cavalli y Ariela Fefer, compiten por el Global Leadership Award en los Women in Tech LATAM Awards 2026. ¿Qué las llevó a la final? Sus historias de esfuerzo y liderazgo te van a inspirar.
Dos profesionales argentinas, Olga Cavalli y Ariela Fefer, fueron seleccionadas entre las cinco finalistas del Global Leadership Award, una de las nueve categorías de los Women in Tech LATAM Awards 2026. La quinta edición del evento se realizará el jueves 27 de agosto en Cartagena de Indias, Colombia.
El galardón busca destacar a mujeres que llegaron a posiciones de liderazgo en tecnología y a proyectos que impulsan la participación femenina en un sector donde, según datos de la Unesco difundidos en 2026, las mujeres ocupan apenas el 30% de los empleos en tecnologías de la información y la comunicación. Es decir, siete de cada diez puestos siguen en manos de varones.
¿Qué son los Women in Tech LATAM Awards?
Estos premios representan la etapa latinoamericana de un programa internacional creado por Women in Tech Global, organización fundada en 2018 con sede en París. Trabajan en educación, negocios, inclusión digital e incidencia pública, con la meta de alcanzar a cinco millones de mujeres y niñas en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas) antes de 2030.
Olga Cavalli: una vida dedicada a la tecnología y la educación
Ingeniera en Electrónica y Electricidad, docente universitaria y actual decana de la Facultad de la Defensa Nacional, Olga Cavalli acumula una extensa trayectoria: fue subsecretaria de Tecnologías de la Información, directora nacional de Ciberseguridad y asesora de la Cancillería argentina en foros internacionales de tecnología.
“Me sorprendió gratamente ser finalista de los Women in Tech LATAM Awards y es una buena oportunidad para mostrar un camino de muchos años dedicado a la tecnología, Internet, la educación y la formación de nuevas generaciones”, expresó en diálogo con TN Tecno. Y agregó: “Este reconocimiento tiene una dimensión colectiva, porque todo lo que he logrado no lo hice sola, sino con otros colegas trabajando con comunidades, instituciones, docentes y, especialmente, a los jóvenes que participaron de nuestros programas de capacitación”.
Su experiencia en encuentros internacionales le permitió detectar una falencia: América Latina tenía especialistas capaces de intervenir en discusiones sobre desarrollo y regulación de Internet, pero faltaban espacios de formación multidisciplinaria. Por eso, en 2009 cofundó la Escuela del Sur de Gobernanza de Internet (SSIG) junto a Adrián Carballo, y más tarde impulsó ARGENSIG, la Escuela Argentina de Gobernanza de Internet.
“Sin duda, la South School on Internet Governance es uno de los proyectos que considero de mayor impacto en mi trayectoria. Es como mi ‘tercer hijo’. Los otros dos son Fede, que vive en Bélgica y dirige una empresa de ciberseguridad, y Juana, que vive en Argentina y es diseñadora industrial”, contó con orgullo.
Cavalli reconoce que al inicio de su carrera los espacios de ingeniería y liderazgo eran predominantemente masculinos. “En distintos momentos tuve que demostrar mis capacidades y abrirme camino en ámbitos donde las mujeres éramos pocas. Creo que la realidad cambió y que hoy existe una mayor conciencia sobre la importancia de la participación de las mujeres en tecnología”, sostuvo.
No obstante, advierte que persisten desafíos: “No se trata solamente de lograr que más mujeres estudien carreras tecnológicas o ingresen a la industria, sino de que puedan acceder a posiciones de liderazgo, participar en la toma de decisiones y tener la misma legitimidad para expresar sus ideas”. Para ella, la formación y las redes son claves: “Cuando una mujer adquiere conocimiento, confianza y una red de personas con las que puede trabajar, se multiplican enormemente sus posibilidades”.
También dejó un mensaje para las mujeres: “Muchas veces no nos presentamos a búsquedas laborales o de puestos de liderazgo porque creemos que no nos van a elegir por ser mujeres, lo que muchas veces puede suceder, pero si no nos presentamos o postulamos nunca nos van a elegir. Y cuando una joven ve a otras mujeres en posiciones de liderazgo, puede imaginarse a sí misma en esos lugares”.
Sobre el premio, espera que sirva para visibilizar el valor de la educación abierta: “La experiencia de la SSIG y de ARGENSIG me enseñó que cuando damos acceso gratuito al conocimiento y conectamos a personas de distintos países y disciplinas, el impacto puede ser enorme”.
Ariela Fefer: de consultora a directora de operaciones
Ariela Fefer es directora de Operaciones de Softtek para Sudamérica Hispana y trabaja en tecnología desde los 21 años. Su carrera incluye roles como consultora de negocios, desarrolladora, líder de proyectos y gerenta de cuentas, tanto en Argentina como en el exterior.
“Recibí la noticia con enorme alegría y sorpresa. Es un reconocimiento a años de trabajo, años de formación, años de dedicarle mi energía y mi tiempo a las personas”, expresó a TN Tecno, y agradeció a sus equipos “por tantos años de fidelidad, lealtad y sinergia”.
Hoy lidera equipos regionales que brindan servicios tecnológicos a organizaciones de diversos sectores. “Liderar en tecnología es ser privilegiada hoy en día. Tengo la fortuna de liderar a los talentos que logran transformar a las organizaciones mediante la tecnología”, afirmó. Para ella, la tecnología debe generar oportunidades e inclusión: “Estamos frente a una transformación enorme del mundo del trabajo. No alcanza con incorporar tecnología: tenemos que preparar a las personas, transformar habilidades, repensar roles y construir organizaciones donde humanos y tecnología puedan potenciarse”.
Fefer conoce de cerca la minoría femenina en el rubro: “Estudié en un colegio técnico, donde solo éramos dos alumnas en un aula de mayoría masculina”. Por eso, usa sus espacios de decisión para acompañar a otras profesionales y abrir oportunidades.
A las jóvenes que quieren incursionar en tecnología, les aconseja: “Que se animen. Que no esperen sentirse completamente preparadas para dar el próximo paso, porque muchas veces la confianza aparece después de animarse, no antes”. Y concluye: “No piensen que para trabajar en tecnología tienen que saberlo todo ni encajar en un determinado perfil. La tecnología necesita miradas diferentes, curiosidad, creatividad, empatía y personas capaces de hacerse preguntas nuevas. Si sueñan con estar ahí, empiecen a caminar hacia ese lugar. Y cuando lleguen, no se olviden de mirar hacia atrás y abrir la puerta para que otras también puedan entrar”.