Dos años de obras frenadas en una escuela de La Quiaca por un error de cálculo del Ministerio
Dos años de obras paralizadas en una escuela de La Quiaca por un error de cálculo del Ministerio que destruyó parte de la cancha. Más de 600 alumnos siguen esperando.
La Escuela N° 404 "Domitila Cholele" de La Quiaca lleva dos años con las obras de su polideportivo paralizadas. La causa: un error de cálculo en los planos elaborados por el Ministerio de Educación que destruyó parte de la cancha existente. Más de 600 alumnos siguen sin respuestas y hacen educación física a la intemperie.
La construcción del techado para el polideportivo, que beneficia a los 641 estudiantes del establecimiento, quedó frenada de manera indefinida. La cooperadora escolar denunció la desidia oficial y recordó que todos los materiales fueron conseguidos con un enorme esfuerzo, a través de rifas y donaciones.
El conflicto se desató cuando los arquitectos provinciales aprobaron planos con zapatas sobredimensionadas (de 1,50 x 1,20 metros). Ese error provocó la destrucción parcial del piso de la cancha ya existente y obligó a detener los trabajos. A pesar de las promesas de las autoridades y de los reclamos formalizados ante la cartera educativa y la gobernación, las soluciones no aparecen.
"La verdad que dos años que estamos paralizados. El Ministerio de Educación no hizo los planos dando la autorización. Hicieron mal los cálculos y nadie se hace cargo", señaló Cornelio Tintilay, referente de la cooperadora, en diálogo con Radio 2.
Desde la cooperadora también advirtieron que el paso del tiempo y las inclemencias del clima están arruinando los valiosos insumos adquiridos con tanto sacrificio, como los hierros, el cemento y las chapas galvanizadas.
Un jardín de infantes afectado y denuncias contra funcionarios
La problemática no se limita al polideportivo. En un jardín de infantes local, la comunidad había montado un techo que luego fue desmantelado de manera abrupta por orden del representante ministerial, el ingeniero Narváez, bajo el argumento de una supuesta falta de autorizaciones.
"El señor Narváez nunca arregla las escuelas. Él pasa el sueldo nada más", sentenció Tintilay al cuestionar la burocracia y la falta de predisposición oficial que deja constantemente a los niños a la intemperie.