Dormís ocho horas y te levantás agotado: el síntoma que casi nadie relaciona con una enfermedad que afecta a millones
Un médico advirtió que millones de personas en Argentina podrían tener apnea obstructiva del sueño y apenas una de cada cinco lo sabe. La señal que aparece durante la noche y el síntoma que casi nadie asocia con esta enfermedad.
El doctor Ariel Gómez, especialista en Clínica Médica, advirtió en Elonce sobre los efectos de la apnea obstructiva del sueño, una patología que interrumpe la respiración durante el descanso y que puede pasar inadvertida durante años. Según explicó, se calcula que cinco millones o más de personas en Argentina podrían padecerla, aunque apenas el 20% lo sabe.
"Es un problema silencioso, pero a la vez sonoro", definió Gómez. Lo sonoro tiene que ver con uno de sus signos más característicos: los ronquidos fuertes.
Qué es la apnea y cómo se manifiesta
Las apneas son períodos en los que una persona deja de respirar mientras duerme. En este caso se denominan obstructivas porque existe una obstrucción de la vía aérea superior. "Es un período en el cual dejamos de respirar mientras dormimos", resumió el especialista.
Uno de los principales indicios aparece cuando otra persona observa cómo duerme el paciente: ronquidos intensos y repetidos, seguidos de repente por "una pausa larga, preocupante, llamativa", tras la cual la persona vuelve a respirar y roncar con fuerza.
Quienes duermen solos también pueden advertir señales: despertarse con sensación de ahogo, tener la boca seca o dolor de cabeza al levantarse. A eso se suman los microdespertares nocturnos, que generalmente no quedan registrados en la memoria.
El cansancio persistente es otro indicador clave. "Quien tiene apnea obstructiva del sueño puede dormir ocho horas, nueve horas, diez horas e igualmente tener esa sensación de cansancio", explicó Gómez. También pueden aparecer dificultades para concentrarse, somnolencia diurna, irritabilidad y cambios de humor.
Las consecuencias que preocupan a los médicos
El problema no se limita a descansar mal. Las interrupciones reiteradas de la respiración disminuyen la concentración de oxígeno en sangre y pueden producir una respuesta inflamatoria con consecuencias a mediano y largo plazo.
Entre las posibles complicaciones, Gómez mencionó hipertensión arterial, arritmias, cardiopatía isquémica y accidentes cerebrovasculares. Incluso señaló que las apneas pueden ser una explicación a considerar en pacientes que toman varios medicamentos para la hipertensión, mantienen hábitos saludables y, pese a ello, no logran controlar su presión.
También pueden producirse alteraciones metabólicas, desde resistencia a la insulina hasta diabetes. A esto se suma el riesgo de la somnolencia durante el día: accidentes domésticos y otros más graves en la vía pública, particularmente cuando una persona se queda dormida mientras conduce.
Quiénes tienen mayor riesgo y qué es el STOP-BANG
Las personas con sobrepeso u obesidad presentan un riesgo mayor, al igual que quienes consumen cenas abundantes o alcohol durante la noche. Gómez explicó que existen distintos parámetros para estimar la posibilidad de padecer apnea mediante una herramienta conocida como STOP-BANG.
El cuestionario contempla ocho factores: ronquidos intensos, cansancio o somnolencia durante el día, apneas observadas por otra persona, hipertensión, índice de masa corporal superior a 35, edad mayor de 50 años, circunferencia del cuello superior a 40 centímetros y sexo masculino.
"Si tenemos tres o cuatro respuestas positivas, ya el riesgo es mayor, deberíamos consultar. Y si tenemos más de cinco respuestas positivas, claramente tenemos que ir a consulta", señaló. Ante la sospecha, el médico puede indicar una polisomnografía, un estudio que se realiza mientras el paciente duerme y permite determinar la presencia y gravedad de las apneas.
Cómo se trata
Entre las primeras medidas, Gómez recomendó adecuar el peso corporal, cenar liviano, evitar el alcohol durante la noche y adoptar una posición apropiada para dormir. En particular, indicó que conviene descansar de costado y usar una almohada que mantenga correctamente alineada la vía aérea.
Cuando estas modificaciones no alcanzan, una de las principales alternativas es el CPAP, un dispositivo que se utiliza durante la noche para mantener abierta la vía respiratoria. El especialista reconoció que las primeras noches pueden resultar incómodas hasta lograr la adaptación, pero destacó el cambio que puede producir en la calidad del descanso y en las actividades cotidianas.
"No existen pastillas ni medicamentos" específicos para resolver este problema, aclaró Gómez. En determinados casos también debe evaluarse si algunos fármacos favorecen la relajación de la vía aérea, mientras que las intervenciones quirúrgicas quedan reservadas para situaciones particulares.
Finalmente, insistió en que dormir bien no significa únicamente acumular horas de sueño: "Esas siete u ocho horas que invertimos, que básicamente es un tercio de nuestra vida, tienen que ser significativas positivamente para todo nuestro organismo".