Doña Pila cocinaba para más de 100 chicos por día: hoy solo abre dos veces por semana

Más de 100 chicos llegaban cada mediodía a llenar sus platos en el comedor de Doña Pila. Hoy las mesas no se llenan igual y el motivo tiene en vilo a todo el barrio 8 de octubre de Candelaria.

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Doña Pila cocinaba para más de 100 chicos por día: hoy solo abre dos veces por semana
Doña Pila cocinaba para más de 100 chicos por día: hoy solo abre dos veces por semana

El comedor comunitario 'Doña Pila', un clásico del barrio 8 de octubre de Candelaria, ya no abre todos los días. La crisis económica golpeó de lleno: las empresas que antes colaboraban dejaron de mandar insumos y el espacio que alimentaba a más de un centenar de chicos cada mediodía ahora solo funciona dos veces por semana, para unos 70 niños.

Cristina Navarro, de 70 años, es el corazón de este lugar. Durante años, junto a un grupo de colaboradoras, se levantaba muy temprano para cocinar con amor los almuerzos que, en muchos casos, representaban la única comida del día para las familias carenciadas de la zona. Las largas mesas repletas de nenes de todas las edades quedaron en el recuerdo.

"Mi mayor deseo es volver a esos tiempos porque hay muchos niños pasando muy mal con muchas necesidades y poder darle un plato de comida a diario es un acto solidario que para ellos es muy importante", dice angustiada Doña Pila, mientras los pedidos se multiplican a diario en el barrio. Hoy, la apertura dos veces por semana se sostiene gracias a los insumos que llegan desde la provincia.

Un patio que se transformó en centro de servicios

El patio de la casa de la familia Navarro dejó de ser un espacio privado para convertirse en un punto de encuentro comunitario. Distintos organismos provinciales llegan hasta allí para acercar servicios sociales a quienes más los necesitan.

"Tratamos de facilitar el espacio a las instituciones para que los más carenciados tengan varios servicios de salud, higiene, asesoramientos entre tantos, como por ejemplo esta semana llegaron hasta aquí servicio de odontología, papanicolaou, vacunaciones, cortes de cabellos, todo gratis con la colaboración de instituciones de la provincia como ser Salud Pública y el Ministerio de Trabajo", explica Cristina.

Para muchas familias de la zona, trasladarse hasta la ciudad para hacerse estudios o trámites de salud resulta muy difícil. Por eso estas jornadas en el patio de Doña Pila se vuelven una oportunidad concreta.

Una lucha silenciosa contra las adicciones

Hace un tiempo, al ver cómo los jóvenes del barrio se destruían con el consumo de drogas, Cristina tomó una determinación: ayudar a las familias que atraviesan ese flagelo. Con el consentimiento de los padres, acompaña a los chicos a iniciar un camino de recuperación.

"No es un tema ni un camino fácil porque primero hay que convencer al chico o la chica de que es un mal que le causa mucho daño tanto a ellos como a la familia. En muchos casos son casi niños y a mí me duele profundamente que lleguen a tomar esas malas decisiones. Por suerte las madres acompañan en este paso y eso es muy importante para lograr el objetivo, la recuperación de esos chicos, que se logra con compromiso y responsabilidad, pero también con la convicción que se puede lograr con fe", comenta.

"Duele mucho ver como cada día hay más consumidores de esas cosas que destruyen vidas, entorno, familias, sociedad, por eso es que vamos a seguir luchando también para recuperar a nuestros chicos", afirma.

Donaciones: ropa usada, pañales y mercadería

Cristina, que ya tiene 70 años, hace un pedido abierto a la comunidad. Toda donación de ropa, pañales para niños y adultos, ropa de cama, calzados o mercadería no perecedera será bienvenida. No importa si la ropa está usada o le falta algún arreglo: ella misma, con su máquina de coser, se encarga de dejarla en condiciones para que sirva.

"Será todo muy bienvenido no importa que las ropas estén usadas o les falta algún arreglo, yo misma con mi máquina de coser le hago los arreglos que necesitan y así les sirva a nuestros chicos y personas adultas que no pueden comprar ropa nueva", indica.

Y cierra con un mensaje directo para quienes critican desde las redes: "Quiero dejar un mensaje a las personas que últimamente critican todo por las redes, que prueben de ayudar a ayudar en lugar de criticar, uno nunca sabe dónde va a terminar algún día, no sabemos a quién y qué vamos a necesitar de los demás. Los invito a sumarse a esta acción solidaria, les aseguro que no hay palabras que explique la satisfacción que se siente ayudar a quienes menos tienen o necesitan de nuestra dedicación a ellos. Por eso también valoro tanto el operativo donde mucha gente fue atendida sin costo alguno".

Quienes quieran colaborar pueden acercarse al comedor, ubicado en el barrio 8 de octubre de Candelaria.

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