Docentes de ADEP salieron a responderle a Sadir y apuntaron contra el destino de los fondos provinciales. La comparación con las escuelas del interior que hizo una referente gremial desató la bronca del sector.
La tensión entre el gobierno de Carlos Sadir y el sector docente sumó un nuevo capítulo. Desde las bases de la Asociación de Educadores Provinciales (ADEP) salieron a responderle al mandatario y pusieron el foco en el contraste entre las grandes obras viales y las condiciones edilicias de las escuelas del interior.
En diálogo con Radio 2, la docente de bases Martina Montoya analizó la situación socioeconómica de las familias jujeñas y la desatención estatal hacia el sistema educativo. Su lectura fue tajante: las prioridades oficiales no coinciden con las urgencias de las aulas.
Megaobras en la capital, escuelas en emergencia
Para la referente gremial, la calificación de “imprescindible” que el Ejecutivo le otorga a la obra vial responde a especulaciones e intereses político-electorales antes que a una lectura real de las necesidades de la comunidad.
“Cuando los docentes leen esos titulares sienten indignación. Vemos obras faraónicas en la capital para retener caudal de votos, mientras en el interior tenemos escuelas como en Yuto, donde las ratas andan por los techos”, disparó Montoya.
Y agregó: “Para este gobierno, la salud, la alimentación, el trabajo y la educación no son prioridades; lo indispensable hoy es sostener una contienda electoral a costa del sufrimiento de los trabajadores”.
¿Dónde está la riqueza del litio y la renta minera?
La delegada también cuestionó el destino de los recursos presupuestarios provenientes de la renta minera, el litio o la producción de cannabis. Según planteó, el discurso oficial sobre el supuesto superávit provincial dista por completo de la realidad cotidiana.
“¿Dónde está esa riqueza? Los trabajadores no la vemos; los salarios están congelados y nos enfrentamos a tarifazos permanentes”, sostuvo.
El rol social de los maestros y el hambre en las aulas
Montoya se refirió al rol social que cumplen los maestros de nivel primario e inicial, quienes operan como primera línea de contención frente a la crisis económica y el hambre que padecen las infancias en los establecimientos educativos.
“Los chicos de primaria tienen una espontaneidad única y te cuentan su realidad: te dicen que no van a poder ir a una fiestecita porque no hay plata, o te reflejan la desocupación de sus padres. El docente es la resonancia de lo que pasa en la sociedad”, reflexionó.
Para la representante de ADEP, esa exposición explica el hostigamiento que percibe el sector: “Por eso necesitan tenernos atados, callados, controlados y amenazados: porque la escuela es el último resquicio donde se expone la crudeza de este modelo”.
“No doy más”: el desgaste emocional de los docentes
En esa línea, advirtió sobre el colapso emocional que atraviesa el colectivo docente y el profundo hartazgo que se percibe en las aulas.
“Hoy una compañera me decía: ‘No doy más, este año me superó, siento que me hirieron y no tengo fuerzas’. Hay un desánimo y un abandono total por parte de quienes deberían velar por nuestro bienestar”, concluyó.