Doce empresas fueguinas cambiaron una costumbre y los números las sorprendieron
Doce empresas fueguinas y más de 100 capacitados: el programa que midió, establecimiento por establecimiento, dónde se tiraba la comida. Los porcentajes que se conocieron ahora sorprendieron hasta a los que impulsaron la iniciativa.
Doce empresas de Tierra del Fuego lograron reducir pérdidas y desperdicios de alimentos tras modificar sus procesos de producción, almacenamiento y comercialización. Fue en el marco del Programa Provincial para la Implementación de Buenas Prácticas, impulsado por el Ministerio de Producción y Ambiente con el apoyo del Consejo Federal de Inversiones (CFI).
Los resultados de las ediciones 2025 y 2026 se presentaron durante el Día Internacional de Concientización sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos. La iniciativa incluyó diagnósticos técnicos y mediciones en cada establecimiento para detectar dónde se generaban las principales pérdidas y aplicar medidas específicas.
Los números que dejó el programa
Uno de los resultados más contundentes se dio en el expendio de productos elaborados: la reorganización y rotación de la oferta diaria permitió reducir hasta un 76% las pérdidas de alimentos exhibidos.
En establecimientos de alimentación masiva, la incorporación de comandas previas y una planificación más precisa de las cantidades elaboradas logró disminuir hasta un 61% el desperdicio generado después del servicio.
El aprovechamiento de materias primas también mostró avances. En restaurantes, hasta un 44% de las mermas producidas durante el desposte de pescados y mariscos pudieron recuperarse y utilizarse para elaborar platos, caldos concentrados, infusiones, jarabes y condimentos.
Inventarios y porciones, bajo la lupa
Otra de las medidas apuntó al manejo de los inventarios. La aplicación del sistema PEPS/FIFO —que prioriza usar primero los productos que ingresaron antes— junto con mecanismos visuales de control permitió reducir entre un 20% y un 28% el deterioro de alimentos frescos perecederos, además de evitar costos asociados al almacenamiento innecesario de insumos.
En establecimientos hoteleros y gastronómicos, la modificación de menús y el ajuste de las porciones lograron bajar un 18% las sobras generadas por los consumidores.
Según informó el Gobierno, durante las dos ediciones también fueron capacitados más de 100 representantes de los sectores público, privado, académico y social.
El programa se encuentra alineado con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 12.3 de la Agenda 2030, que busca reducir el desperdicio de alimentos y las pérdidas que se producen a lo largo de las cadenas de producción y abastecimiento.