Doble oro en los Juegos y una confesión que nadie esperaba: "Viví en una camioneta con doce tablas"
¿Cuánto costó realmente el doble oro de Santino Basaldella? El rosarino reveló el lugar donde vivió meses para entrenar en Hawái y la duda que casi lo hace bajar los brazos.
Santino Basaldella volvió a Rosario con dos medallas doradas al cuello y una historia que pocos conocían. El joven de 21 años fue el único deportista de la ciudad en subirse dos veces a lo más alto del podio en los Juegos Suramericanos y, en diálogo con La Capital, repasó el esfuerzo que hubo detrás de ese logro. "Me fui a entrenar al mejor lugar del mundo y viví en una camioneta varios meses frente al agua", reveló.
El regreso a casa fue una fiesta. "Estos días fueron una locura. La gente en la calle me ve y me felicita, ver los nombres de todos los atletas, ver los deportes y ver lo que es el evento acá es hermoso. Creo que se viene un legado deportivo muy lindo", aseguró Basaldella.
El rosarino, formado en la zona norte de la ciudad, tiene el río Paraná como espacio de confort desde chico. Y en Santa Fe vivió uno de los momentos más emotivos de su carrera. "Se escuchaban los gritos, fue algo muy loco. Tenía familiares y amigos que se habían pedido el día en el trabajo, alumnos de la escuela que son parte de mi familia para mí, gente de otras escuelas de Paraná y de Santa Fe, gente que había viajado para vernos y niños", agradeció.
"Lo pienso, lo nombro y se me pone la piel de gallina por el momento en el que fuimos y celebramos. Fue algo hermoso que no sé cuándo lo viviremos de vuelta", agregó.
El sacrificio en Hawái: camioneta, tablas y dudas
Para desarrollar su talento, Basaldella se marchó lejos de Rosario. Eligió Hawái, uno de los lugares donde más se vive el agua. La oportunidad fue enorme, pero el costo personal también. "No fue fácil y sin el Comité Olímpico Argentino (COA) no hubiera podido estar ahí. Vivía con diez o doce tablas arriba de mi camioneta y me la pasaba en el agua", contó.
El deportista explicó que dormir en el vehículo "era la manera de vivir sin gastos": le alcanzaba para cargar combustible y unos amigos que viven allá le prestaron las tablas. "Gracias a la beca del COA y del apoyo de Fiume pude estar en Hawái puramente entrenando en el mejor lugar del mundo", sostuvo.
La distancia y las incomodidades trajeron momentos de duda. "Vivir en una camioneta fue una locura. Esos son los momentos en los que te replanteás: 'Che, ¿será este el camino correcto?'. A veces ves a amigos de tu edad que ya se están recibiendo o se compran un auto y vos decís: '¿Yo estoy progresando o no?'", planteó. Sin embargo, la respuesta llegó sola: "Tuve mis momentos, pero después me di cuenta de que si el camino se está poniendo difícil es porque está cerca".
"Siempre que hay un momento de duda trato de ignorarlo y seguir, que es la única manera, porque hay que llegar. Hoy se dio, pero queda mucho por delante. Esto es un camino, lo disfruto y es algo hermoso", reflexionó.
Doble oro, escuela y agradecimientos
Con las dos preseas colgadas al pecho, Basaldella valoró el ambiente que se vivió en Santa Fe. "Fue una locura, la ciudad y la provincia están teñidas de deporte. Hay un ambiente hermoso en estos deportes alternativos que se están viendo y se conocen historias de atletas con gran sacrificio", afirmó.
También destacó la difusión que tuvo el evento. "Es algo hermoso que nos den este lugar de charla en todos los medios. Puedo invitar a la gente a remar a mi escuela, que se llama Nativo, y eso nos ayuda un montón. Es un momento, lo sé, pero lo que dura nos va a ayudar mucho", señaló.
En cuanto a su preparación en Rosario, contó cómo resolvió la falta de un gimnasio: "Hace un tiempo me quedé sin gimnasio, llamé a los chicos del Rosario Rowing Club y les dije: 'Miren, me pasó esto, están al lado mío, nos vemos todos los días, ¿les interesa que hagamos algo?'. Me dijeron: 'Vení a entrenar acá, hacete socio del club'. Tengo las instalaciones y tengo la escuela al lado. Seguramente en verano hagamos algo en Rowing, así que estoy muy agradecido con la gente del club".
El próximo objetivo ya está en el horizonte: los Juegos Panamericanos de Lima 2027. "Ahí arrancó el camino fuerte. Vengo preparándome hace mucho, clasifiqué y ahora tengo que seguir peleando la plaza, porque puede entrar otra persona de Argentina", adelantó sobre su chance de repetir lo vivido en Santiago 2023.
"Voy a seguir como vengo trabajando y aún más ahora. Ya estamos cada vez más cerca, esos tres años se están pasando volando y que haya sido esto en la ciudad nos da mucha fuerza para el evento que se viene", resaltó.
El apoyo familiar y de las marcas fue clave. "Tengo una gran familia detrás. Tengo a mi tío, que es mi entrenador. Él vive en San Clemente y me voy a entrenar muchas veces allá, me ayuda un montón. Hay mucha gente que me vio con ganas y me ayuda, ellos nunca han ganado nada de plata conmigo, lo hacen por amor al deporte", reconoció. Y sumó: "También al Comité Olímpico y al Enard, con quienes estoy eternamente agradecido por lo que promueven, por los deportistas que generan y porque sé que son gran parte de que este evento sea posible acá".
La broma viral y la guerra de pines
Durante los Juegos, Basaldella se volvió viral por una supuesta propuesta de casamiento a una colega que confundió a muchos. "Fue un chiste que se hizo adelante de una cámara y se hizo viral; nadie se va a casar, ja", aclaró entre risas. "Es parte del clima de equipo, de que bromeamos todo el día. Es parte de la convivencia, de saber cuándo hay que distraerse y divertirse, y también saber cuándo parar y concentrarse".
Y agregó: "La propuesta no fue propuesta, era un chiste. Después inventamos una historia entre nosotros".
Con sus compañeros de Stand Up Paddle también protagonizó intensas disputas, pero por los famosos pines de intercambio entre países. "Una amiga me robó un pin de Aruba, que era el más difícil de conseguir, y se armó una guerra entre equipos. Todo esto ocurrió el día previo y el día posterior a competir, en el que era toda alegría, todos chistes y se vivió algo hermoso", concluyó.