Discutió con su vecino en Tafí Viejo, se fue y volvió con un arma: lo que pasó después lo cambió todo
Una discusión de vecinos en Villa Obrera terminó con cuatro disparos, uno de ellos en la cara. El agresor fue condenado, pero la pena que recibió no fue la que pedía la Fiscalía.
Un vecino de Tafí Viejo fue condenado a siete años y seis meses de prisión por un ataque a balazos que terminó con su vecino herido en el rostro. La sentencia se conoció este 30 de septiembre, tras el debate oral que se extendió durante meses en los tribunales tucumanos.
El condenado es Marcelo Antonio Campos, de 49 años, hallado penalmente responsable de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa, en concurso real con portación de arma de guerra. La pena fue dictada por el juez Leandro Abdala, con la intervención de la Unidad Fiscal Criminal I, a cargo de Mariano Fernández.
El Ministerio Público Fiscal había pedido 14 años de prisión efectiva, pero el magistrado resolvió una pena menor. La víctima, Franco Ezequiel Coronel, sobrevivió al disparo pese a la gravedad de las lesiones.
Cómo fue el ataque en Villa Obrera
Según la acusación, todo comenzó el 18 de mayo de 2025, cerca de las 22, cuando Coronel conversaba con otras personas en la vereda de su casa, en la esquina de Joaquín del Pino y Rafael Marino, en el barrio Villa Obrera. Entre los presentes había una nena de cinco años.
En ese momento apareció Campos a bordo de una moto Yamaha YBR y empezó a discutir con Coronel. Se retiró, pero unos diez minutos después volvió al lugar. Esta vez se detuvo en la calle y, sin bajarse del vehículo, extrajo una pistola Taurus Millennium PT 140 que llevaba cargada. El hombre no tenía autorización legal para portar esa arma.
De acuerdo con la investigación, apuntó hacia Coronel y hacia las personas que lo acompañaban, y disparó cuatro veces. La víctima corrió hacia él para intentar frenarlo y en ese momento recibió un impacto en el rostro.
Las heridas que le provocó el disparo
El proyectil le dejó una herida en la mejilla derecha, compatible con un orificio de entrada, y una lesión en la región submandibular izquierda, compatible con el orificio de salida. Además, le provocó una fractura conminuta de la mandíbula del lado izquierdo.
Tras el ataque, Coronel y quienes estaban con él lograron que Campos arrojara el arma al suelo. Minutos después, vecinos que escucharon las detonaciones salieron y redujeron al agresor. Personal policial lo aprehendió en el lugar y secuestró la pistola con la que, según la acusación, se habían efectuado los disparos.
El caso quedó resuelto con la condena dictada en la audiencia final, aunque la pena impuesta quedó lejos del pedido del Ministerio Público Fiscal.