Discutieron por el combustible de un viaje y la frase "no necesito tu plata" terminó en manos de una jueza
Discutieron por el combustible de un viaje al Alto Valle y la frase "no necesito tu plata" terminó en un expediente. La jueza debió definir si ese mensaje borraba el reclamo, pero el remate del caso no fue el que ninguno esperaba.
Un viaje al Alto Valle para visitar a familiares y mostrar un auto recién comprado derivó en una pelea por los gastos de combustible. Después del distanciamiento, el conflicto llegó al Juzgado de Paz de Bariloche, donde una jueza debió resolver si un mensaje de WhatsApp podía borrar el derecho de una mujer a reclamar esa plata.
El caso se tramitó como proceso de menor cuantía. En la audiencia quedó claro que ambos hicieron el viaje juntos y que, tras la separación, el hombre le propuso "hagamos números". Ahí empezaron las diferencias.
Ella aseguró que existía un acuerdo previo: él se haría cargo de todos los gastos del viaje. Por eso reclamó el pago del combustible. Él rechazó esa versión y llevó como prueba capturas de una conversación de WhatsApp.
La frase que dividió al juzgado
Entre los mensajes aparecía una frase que se volvió clave: "no necesito tu plata". El demandado argumentó que esa expresión significaba que ella renunciaba al reclamo económico.
La discusión dejó de ser cuánto había costado llenar el tanque y pasó a un terreno jurídico: si un mensaje escrito en medio de una pelea podía probar que alguien había decidido abandonar su derecho a cobrar.
La sentencia rechazó esa interpretación. La jueza explicó que el Código Civil y Comercial permite renunciar a derechos y no exige formalidades solemnes, pero en este caso no estaba demostrada una voluntad inequívoca de renunciar.
Para llegar a esa conclusión, pesó el contexto: la frase se escribió durante una discusión por WhatsApp y, según el expediente, la mujer siguió reclamando el dinero después. Esas circunstancias, entendió el juzgado, son incompatibles con una decisión definitiva de abandonar el cobro.
Un final salomónico
Que la frase no alcanzara para cerrar el reclamo no significó que la mujer obtuviera todo lo pedido. Aunque se acreditó que ambos hicieron el viaje, no se probó que existiera un acuerdo por el cual el hombre asumiera la totalidad del combustible. Por eso, el juzgado consideró que no correspondía trasladarle todos los gastos.
La solución fue repartir el costo del combustible en partes iguales.
El hombre también había cuestionado la liquidación presentada por la mujer y presentó un recurso de revocatoria. Ese planteo fue rechazado por haber sido presentado fuera de plazo, según las reglas del procedimiento de menor cuantía.
Qué es el proceso de menor cuantía
Los procesos de menor cuantía se tramitan ante los Juzgados de Paz y buscan facilitar el acceso a la Justicia en reclamos económicos de determinado monto. El procedimiento es gratuito e informal, aunque mantiene las garantías del derecho de defensa y los principios de bilateralidad, igualdad y colaboración.
El reclamo se inicia con un formulario que funciona como demanda y permite pedir el pago de una suma de dinero. Actualmente, el monto máximo para este tipo de procesos es de $2.700.000.
Quedan excluidos los casos de sucesiones, familia, cuestiones laborales y desalojos. Además de los procesos de menor cuantía, los Juzgados de Paz intervienen en contravenciones, notificaciones, certificaciones, autorizaciones, juicios ejecutivos, ejecuciones fiscales, beneficios de litigar sin gastos, audiencias y cartas poder.
