Dijo que no tenía por qué escapar y horas después lo sacó un avión extranjero
Dijo que no tenía por qué escaparse del país y que solo se iba al trópico a ver a sus compañeros. Pocas horas después, un avión extranjero ya lo estaba sacando de Bolivia.
El escape de Flavio Bolsonaro desde Brasil por Puerto Iguazú, con las cataratas como telón de fondo y un operativo que incluyó pistas falsas y versiones cruzadas, no es un caso aislado. Antes hubo otros dirigentes, militares, empresarios y espías que se esfumaron con ayuda de terceros cuando la cárcel les respiraba en la nuca.
Baúles de auto, avionetas desde pistas perdidas, botes en mares agitados, embajadas cómplices y fuerzas extranjeras: el repertorio se repite. Algunos escapes fueron negociaciones tensas y salvoconductos de último minuto, pero en todos hubo un socio externo dispuesto a tender el puente.
Paraguay 1999: el avión de Cardoso y la avioneta de Menem
Raúl Cubas Grau dejó la presidencia paraguaya el 28 de marzo de 1999, en medio de una crisis desatada por el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña y las protestas violentas que siguieron. El brasileño Fernando Henrique Cardoso salió a rescatarlo con asilo político y mandó un avión de la Fuerza Aérea para llevarlo desde Asunción a Brasil junto a su familia, una jugada que sacudió la política regional.
“No me voy por corrupto ni por ladrón. Me voy porque mi salida sirve para la pacificación nacional en este momento tan delicado”, declaró Cubas.
Su sombra, el exjefe del Ejército Lino Oviedo, también acusado por la oposición de ser autor intelectual del crimen de Argaña, tomó otro camino. Se subió a una avioneta privada que lo llevó de forma clandestina al aeródromo de San Fernando, en la Argentina de Carlos Menem, su amigo personal. Al pisar suelo argentino pidió asilo para evitar la detención y un regreso esposado a Asunción, donde pesaba una orden de captura. Menem defendió la decisión como una “contribución a la democracia” paraguaya.
Bolivia 2019: la promesa que duró pocas horas
Tras su renuncia forzada en medio de las elecciones convulsionadas de 2019, Evo Morales aseguró el 10 de noviembre que no tenía “por qué escaparse”, que “no le había robado a nadie” y que se tomaba un avión “a la zona del trópico de Cochabamba para estar con mis compañeros”. La convicción duró poco: horas después ya estaba fuera del país.
La llamada Operación Chimoré lo sacó de Bolivia en una nave del gobierno mexicano de Andrés Manuel López Obrador, que anunciaba por esas horas el asilo político. El avión aterrizó en el aeropuerto de Chimoré, en Cochabamba, para evacuar también al exvicepresidente Álvaro García Linera y a la exministra Gabriela Montaño. El rescate tuvo militares bolivianos apuntando contra la aeronave, espacio aéreo bloqueado y permisos complicados para repostar en países vecinos.
Venezuela 2020: el baúl del embajador
Leopoldo López dejó la residencia del embajador español en Caracas, donde estaba refugiado del chavismo desde 2019, y salió del país por una ruta que nunca se reveló. Pasó por Colombia y terminó en España, reunido con su familia.
El gobierno español confirmó la salida pero no aclaró cómo burló los controles de seguridad. Un libro de 2023 apuntó a Sara de la Lastra Bécker, esposa del embajador, como quien lo ayudó a escapar escondido en el baúl de su coche. El episodio derivó en un choque diplomático: el gobierno de Nicolás Maduro acusó a España de complicidad en la “fuga ilegal de un delincuente”.
Venezuela 2025: peluca, bote y mar picado
Cinco años más tarde, María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz, salió en secreto de Venezuela en una embarcación rumbo a Curazao. La operación se planificó al milímetro con varios profesionales. Funcionarios de Estados Unidos dijeron después que “mucha gente arriesgó su vida” para que se concretara.
La “Operación Dinamita Dorada”, a cargo de una firma especializada estadounidense, arrancó con la dirigente saliendo de Caracas con una peluca hacia una playa del norte del país. Hubo disfraces, puestos policiales esquivados, botes en un mar enfurecido, especialistas en extracción, aviones de combate y un jet privado.
Japón 2019: el empresario que viajó en una caja de audio
Fuera de América Latina también hubo fugas de película. Carlos Ghosn, nacido en Brasil y con ciudadanías brasileña, libanesa y francesa, fue detenido en Tokio en 2018 acusado de irregularidades financieras, subdeclaración de ingresos y malversación de fondos de Nissan. Esperaba el juicio bajo arresto domiciliario.
La tarde del 29 de diciembre de 2019 salió de su departamento, se encontró con dos hombres en un hotel cercano y tomó un tren a Osaka. Llegaron a otro hotel, cerca del aeropuerto de Kansai. Horas después, los dos hombres partieron cargando grandes contenedores: entre ellos, una caja para equipos de audio donde viajaba oculto Ghosn. Destino final: el Líbano.
Hong Kong 2013: el fugitivo que se perdió entre refugiados
En mayo de 2013, el analista de inteligencia Edward Snowden dejó Hawái rumbo a Hong Kong para filtrar miles de documentos clasificados sobre el programa de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense. El excontratista de la CIA, convertido en el fugitivo más buscado por su gobierno, se mezcló durante 12 días con refugiados empobrecidos de Hong Kong, como un desposeído más, esperando el momento de escapar.
Lo consiguió al subir a un vuelo de Aeroflot a Moscú, después de que las autoridades de Hong Kong le permitieran salir alegando defectos técnicos en la documentación estadounidense para extraditarlo. En el aeropuerto de Sheremetyevo quedó atrapado en la zona de tránsito cuando Washington le revocó el pasaporte. Rusia lo sacó del limbo con asilo, luego residencia permanente y finalmente la ciudadanía rusa.