Dijo que le pegó a su amigo y le rompió los dientes, pero negó el robo: qué pasó después
Si vivís en Posadas o Garupá, este juicio te toca de cerca: un hombre con un prontuario pesado, acusado de robarle a un amigo a golpes, asegura que solo fue una pelea. ¿Qué pasó realmente en esa casa?
Julián Deglise (50), conocido como “Molécula” o “Mole”, volvió a sentarse en el banquillo de los acusados. Esta vez, el Tribunal Penal 2 de Posadas lo juzga por un robo calificado ocurrido en noviembre de 2024, cuando habría golpeado y maniatado a un amigo para robarle 700 mil pesos y su camioneta. En plena audiencia, decidió declarar y soltó una frase que no pasó desapercibida: admitió la pelea y hasta los dientes quebrados, pero insistió en que no ató a nadie ni se llevó nada.
El hecho que se le atribuye ocurrió el miércoles 20 de noviembre de 2024 en una vivienda de la calle Padre Serrano al 2700 de Posadas. Según la elevación a juicio firmada por el juez de Instrucción 7, Miguel Mattos, Deglise fue a visitar a su “compinche”, Osvaldo Amarilla, pero las intenciones habrían sido otras: luego de golpearlo y maniatarlo, le sustrajo 700 mil pesos en efectivo y una camioneta Volkswagen Amarok color gris.
El acusado, que acumula antecedentes y condenas por múltiples delitos en Misiones, ofreció su versión ante los jueces Martín Alejandro Rau, César Antonio Yaya y Augusto Gregorio Busse, y respondió las preguntas del fiscal Vladimir Glinka y de su defensor particular, Sebastián Cruz.
La coartada de “Mole”
Según Deglise, esa noche fue a buscar unos cascos de moto que le había prestado a Amarilla. “Nos agarramos a piñas porque le faltó el respeto a mi mujer en la discusión”, dijo. Y agregó: “La pelea fue en el patio de adelante de su casa, yo no entré adentro”.
El acusado contó que le había pedido los cascos por mensaje en reiteradas ocasiones, pero que su amigo lo bloqueó en WhatsApp. También mencionó que le había llevado un aire acondicionado que sacó de su casa, porque Amarilla se lo pidió para comprar, y que después le dijo que ya no lo quería.
“Le pegué sí, le bajé un par de dientes pero porque soy más ágil que él para pelear. Pero yo no lo até, ni le robé nada”, lanzó en el tribunal, en una frase que resume su estrategia de defensa.
Cómo cayó detenido
La denuncia de Amarilla a las 21.55 de aquel 20 de noviembre activó un operativo que terminó con Deglise detenido en su casa del barrio 38 Viviendas de Garupá, en la madrugada del jueves 21. Las cámaras del Centro Integral de Operaciones 911 permitieron seguir el recorrido de la Amarok y cercar al sospechoso, que ya era conocido para los investigadores.
En el allanamiento, personal de la división Investigaciones de la Unidad Regional I, Guardia Infantería y Dirección de Policía Científica secuestró el vehículo robado y 450 mil pesos, que según la investigación serían parte del botín.
Deglise, en su descargo, aseguró que el dinero era suyo y que provenía de la venta de una máquina de coser Singer. “Cuando entró la policía a mi casa me esposaron y encapucharon para que no viera nada”, dijo. Y completó: “Soy un comerciante informal, ambulante, vendo automóviles por ejemplo”.
Un prontuario pesado
El acusado nació en San Martín, provincia de Buenos Aires, y no es su primera vez ante la Justicia. Su historial incluye condenas por evasión, robo calificado, sustracción de un arma reglamentaria a un policía, asalto a un docente, lesiones graves y doble homicidio en grado de tentativa. De hecho, ya conoce la Unidad Penal 1 “Loreto” del Servicio Penitenciario Provincial: recuperó la libertad a fines de mayo de 2018, con 42 años, tras purgar una condena unificada de doce años.
El debate continuará el próximo lunes con la declaración de los primeros testigos. Se prevé que el martes se presenten los alegatos y que los jueces deliberen y emitan un veredicto.
El encuadre legal
El delito que se le imputa es “robo calificado”, previsto en el artículo 164 del Código Penal Argentino, que contempla prisión de un mes a seis años para quien se apodere ilegítimamente de una cosa mueble con violencia física en las personas. En este caso, además, se investiga el agravante de haber actuado armado, según el artículo 166, inciso 2, que amplía la pena a entre cinco y quince años.