Diez años sin Milagros ni Benicio: la condena llegó, pero falta lo que más duele
Amalia nunca dejó de buscar a su hija y a su nieto. A diez años de la desaparición, hay una condena firme, un mural que los recuerda y una pregunta que sigue sin respuesta.
Milagros de los Ángeles Avellaneda tenía 26 años y su hijo Benicio Coronel apenas un año y ocho meses cuando desaparecieron, el 28 de octubre de 2016. Diez años después, hay un condenado por los dos homicidios, pero sigue faltando la respuesta que la familia nunca pudo conseguir: dónde están.
Aquella jornada, madre e hijo salieron de su casa en el barrio Lola Mora de San Miguel de Tucumán y se cruzaron con Roberto Carlos Rejas, padre biológico del nene y por entonces integrante del Servicio Penitenciario provincial. Nunca más se los volvió a ver.
El caso conmocionó a Tucumán y se transformó en una herida abierta. Amalia Ojeda, mamá de Milagros y abuela de Benicio, sostuvo el reclamo durante toda una década: pide que se sepa la verdad y que el responsable cuente qué pasó con su hija y su nieto.
El mural como punto de encuentro
Para el décimo aniversario, se difundió una convocatoria para reunirse este miércoles en el mural dedicado a Milagros y Benicio, en el barrio Lola Mora, sobre el pasaje Jorge Newbery al 699, de acuerdo con la invitación que circuló.
La consigna que acompaña el encuentro resume estos diez años de incertidumbre: “10 años sin Milagros y Benicio, los seguimos buscando”.
El mural se convirtió en un símbolo de la memoria y de una búsqueda que no se cierra. Las imágenes de ambas víctimas recuerdan que, aunque la Justicia condenó al responsable de los homicidios, todavía falta saber el destino final. La obra se inauguró en 2022, al cumplirse seis años de la desaparición.
La perpetua y una fuga que sacudió a la provincia
En septiembre de 2021, Rejas fue condenado a prisión perpetua por los homicidios agravados de Milagros y Benicio. El tribunal lo consideró autor de ambos crímenes aun sin cuerpos encontrados, en una decisión que marcó un precedente para la justicia tucumana. En el mismo juicio, otras dos personas acusadas quedaron absueltas.
Cuatro días después de la sentencia, Rejas se escapó mientras estaba alojado en el Cuartel General de Bomberos de la Policía de Tucumán. Permaneció prófugo 17 días, hasta que lo ubicaron en Salta y lo llevaron de vuelta a la provincia.
Organizaciones sociales y familiares de las víctimas exigieron explicaciones. Algunas denunciaron la posibilidad de que el condenado hubiera recibido ayuda. El entonces ministro de Seguridad, Claudio Maley, dispuso el pase a disponibilidad del personal policial que hacía la custodia, y se abrió una investigación para esclarecer cómo se produjo la fuga y deslindar responsabilidades.
La búsqueda sigue abierta
El caso continúa en el registro oficial de personas buscadas del Ministerio de Seguridad de la Nación, que pide cualquier información que permita dar con el paradero de Milagros y Benicio.
A diez años de la última vez que los vieron, el mural del barrio Lola Mora vuelve a convocar a vecinos y allegados para nombrarlos y acompañar a una familia que jamás dejó de reclamar. La pregunta, una década después, es la misma: dónde están Milagros y Benicio.