Diez años después, el Reino Unido sigue pagando la factura del brexit y el arrepentimiento crece
Diez años después del referéndum que sacudió al mundo, el Reino Unido enfrenta una economía más pequeña, un comercio golpeado y un creciente arrepentimiento. ¿Cuánto más tendrá que pagar por el brexit?
El Reino Unido se prepara para tener su séptimo primer ministro desde el referéndum de 2016, mientras una década de brexit deja un saldo de economía encogida, inversión estancada y un clamor popular que ya sueña con volver a la Unión Europea. Las promesas de prosperidad chocan con los números.
Justo antes del histórico referéndum del 23 de junio de 2016, el gobierno británico advirtió que salir del bloque provocaría “un impacto inmediato y profundo” en la economía. El pueblo votó a favor por estrecho margen, pero el golpe no fue inmediato: llegó con los años, acumulándose sin piedad.
¿Cuánto le costó realmente el brexit al Reino Unido?
Las advertencias económicas resultaron ciertas, aunque el plazo falló. El brexit no provocó una recesión instantánea, pero sí un drenaje constante. Según un estudio del profesor de Stanford Nicholas Bloom, el PBI británico es hasta un 8% más pequeño de lo que habría sido si hubiera permanecido en la UE. Otros economistas cuestionan la cifra exacta, pero coinciden en un rango de entre 4% y 6% de pérdida de producción. La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria estima que la productividad a largo plazo caerá un 4%.
“El costo más importante del brexit es el costo de oportunidad”, explicó Anton Spisak, investigador del Centro para la Reforma Europea (CER). “Todas las cosas que no han pasado por culpa del brexit”.
Comercio: el talón de Aquiles que nadie esperaba
El mayor golpe llegó por el lado comercial. El acuerdo de 2021 eliminó aranceles, pero impuso trámites, controles fronterizos y nuevas regulaciones que encarecieron el intercambio. Las exportaciones británicas a la UE cayeron un 12% y las importaciones un 16%, según el CER. El sector agrícola y alimenticio fue el más castigado: sus ventas al bloque se desplomaron casi un 30%.
Para los criadores de mariscos, los controles adicionales hicieron inviable exportar. Muchas pequeñas empresas simplemente dejaron de buscar clientes europeos por los costos y el tiempo extra. Aunque Londres firmó 39 acuerdos comerciales con 72 países fuera de la UE, estos no lograron compensar el comercio perdido con el bloque vecino. Europa sigue siendo el mayor socio, con más del 40% del intercambio.
Inversión y migración: dos caras de la misma moneda
La incertidumbre política paralizó la inversión empresarial. El Instituto Nacional de Investigación Económica y Social estima que la incertidumbre del brexit redujo la inversión a largo plazo en un 4%. Los únicos que ganaron fueron consultores, abogados y agentes de aduanas, según Spisak.
En migración, el efecto fue paradójico: en lugar de reducir la inmigración, como prometían los partidarios del brexit, llegó una oleada de trabajadores de fuera de la UE, transformando el mercado laboral. Sectores como hostelería, alimentación y salud perdieron su base tradicional de trabajadores europeos y ahora enfrentan costos adicionales.
“Apenas comenzamos a comprender cómo se desarrollará ese cambio tan profundo en los patrones de inmigración del Reino Unido tras el brexit”, dijo Sarah Hall, geógrafa económica de la Universidad de Cambridge.
Londres resiste, pero sangra lentamente
El sector financiero, que se opuso al brexit, logró mantener a Londres como el mayor centro financiero de Europa. Sin embargo, la City perdió partes clave de su negocio: la negociación bursátil se mudó a Ámsterdam y la gestión de activos a Dublín. “Ha sido como un pinchazo lento”, describió Hall, con traslados constantes y nuevas ofertas laborales que ya no llegan a la capital.
¿Hay vuelta atrás?
Con una inflación persistente, deuda elevada y costos de financiación en alza, la idea de revertir el brexit gana adeptos. Una encuesta reciente mostró que casi la mitad de los británicos cree que el brexit resultó peor de lo esperado, y más de la mitad apoyaría regresar a la UE. El favorito para ser el próximo primer ministro, Andy Burnham, calificó el brexit de “perjudicial”.
El gobierno laborista de Keir Starmer intentó “reiniciar” la relación con Europa, pero los avances son lentos. Una cumbre prevista para el próximo mes fue pospuesta tras la dimisión de Starmer. El Partido Laborista descartó volver al mercado único o a la unión aduanera, y en Bruselas hay poco entusiasmo por renegociar. Spisak no espera grandes cambios en los próximos dos o tres años.
“Pueden cambiar muchas cosas en la próxima década”, concluyó el investigador. Mientras tanto, los costos siguen sumándose.