Día de la Madre en Santiago: la visita que miles no pudieron evitar
El Día de la Madre no se festejó igual en todos lados: en dos cementerios de Santiago, miles cambiaron el almuerzo por un ramo de flores y una oración.
Este Día de la Madre, cientos de santiagueños cambiaron el almuerzo familiar por un camino distinto: el que lleva al cementerio. En La Piedad, en la Capital, y en La Misericordia, en La Banda, las flores y los rezos se multiplicaron desde temprano, en una jornada donde el recuerdo pesó más que cualquier otra cosa.
No hubo discursos ni actos oficiales. Hubo silencios, miradas perdidas y gestos mínimos que dicen mucho: una flor acomodada con cuidado, una oración murmurada, una mano que se apoya sobre una lápida.
La Piedad, en la Capital
El cementerio capitalino fue uno de los puntos de mayor concurrencia. Familias enteras se acercaron con ramos, velas y fotografías para visitar a las madres que ya no están. Las imágenes del lugar muestran pasillos transitados y nichos adornados con color.






La Misericordia, en La Banda
Del otro lado del río, el cementerio bandeño vivió una escena parecida. Allí también llegaron hijos, nietos y familiares con flores para rendir homenaje a quienes fueron el sostén de la casa. El tránsito de gente se mantuvo durante buena parte de la jornada.






Un vínculo que no se corta
Lo que se vio en ambos cementerios fue eso: que la relación con una madre no termina con la muerte. Se transforma. Pasa a vivir en una fecha, en una foto, en el ritual de volver cada año al mismo lugar.
Las lágrimas de este domingo no fueron de tristeza pura. Fueron, también, de gratitud. Y en cada ramo apoyado sobre una tumba hubo una forma de decir lo mismo: gracias, mamá.