Deudas que se multiplican por diez: la advertencia de un abogado y las herramientas legales para frenarlas
Un crédito de $200.000 puede convertirse en una deuda de varios millones. Qué dice la ley y cuáles son los pasos que recomienda un especialista para salir de esa situación.
El abogado Adrián Buffone, especialista en derecho civil y comercial, advirtió que cada vez son más las personas que toman préstamos para subsistir y terminan atrapadas por intereses que multiplican su deuda original. En diálogo con CIUDAD TV, aseguró que existen mecanismos legales para revisar esas obligaciones, cuestionar tasas abusivas e incluso frenar los cobros mientras se analiza su legalidad.
El crecimiento del endeudamiento ya se refleja en los estudios jurídicos: quienes pidieron montos relativamente bajos para afrontar gastos cotidianos hoy deben sumas que se dispararon por diez o más. Según Buffone, el problema no es solo el aumento de los préstamos, sino la imposibilidad de pagarlos en el contexto económico actual.
De $200.000 a deudas millonarias
Una de las consultas más habituales que recibe el letrado es la de personas que tomaron créditos de, por ejemplo, $200.000 y, al pedir el certificado de deuda, descubren que ya deben entre tres y cuatro millones de pesos. Lo más preocupante, explicó, es que muchos clientes acumulan obligaciones similares en distintas entidades financieras, lo que vuelve casi imposible afrontar los pagos mensuales.
Según Buffone, la mayoría de esos créditos no fueron destinados a consumos extraordinarios, sino a cubrir gastos básicos. “Los préstamos, en su mayoría, fueron para poder sobrevivir día a día”, sostuvo, y agregó que muchas personas también sufren hostigamiento por parte de empresas de cobranza.
La falta de información, uno de los principales problemas
Para el abogado, uno de los mayores déficits es la escasa información que reciben los consumidores al momento de contratar un préstamo. Muchas personas desconocen qué intereses aceptaron, cuánto deben realmente y, en algunos casos, incluso quién es el acreedor. “Necesitamos saber cuánto debe la persona, qué intereses le aplicaron y si esos intereses son conformes a la ley”, señaló.
La situación se vuelve todavía más compleja cuando intervienen billeteras virtuales o plataformas de crédito que operan exclusivamente por internet y resultan difíciles de contactar para obtener documentación o certificados de deuda.
Qué puede hacer quien cayó en mora
Buffone recomendó que quienes atraviesan una situación de sobreendeudamiento no se escondan ni dejen pasar el tiempo. El primer paso es identificar todas las deudas existentes, solicitar certificaciones y verificar qué intereses se aplicaron. A partir de allí, existen distintas herramientas previstas por el sistema jurídico.
Entre ellas mencionó la posibilidad de cuestionar judicialmente intereses considerados abusivos, solicitar la suspensión de cobros mientras se analiza su legalidad e incluso evaluar, en determinados casos, la presentación de un concurso preventivo para personas físicas. También recordó que la legislación de defensa del consumidor ofrece mecanismos para denunciar prácticas irregulares de las entidades crediticias.
Un problema que alcanza a todas las edades
El fenómeno, afirmó, ya no distingue generaciones. “Hoy tenés chicos de 20 años hasta personas de 80 o 85 con deudas altísimas”, describió, y advirtió que la situación también puede afectar el acceso al empleo, ya que cualquier persona puede consultar gratuitamente en la página del Banco Central su situación crediticia mediante el CUIT.
Finalmente, Buffone insistió en que el principal mensaje para quienes atraviesan este escenario es no resignarse. “Esto no es el fin del mundo. Hay una salida”, concluyó, al remarcar que el ordenamiento jurídico ofrece herramientas para revisar, renegociar o impugnar deudas cuando corresponda.