Detrás del show de Abel Pintos: los seis mecenas que hicieron vibrar a Resistencia
Seis empresas chaqueñas, sin subirse al escenario, fueron clave para que Abel Pintos cantara gratis en Resistencia. ¿Quiénes son y cómo lograron que el sueño se hiciera realidad?
La noche del cierre de la Bienal 2026 tuvo un protagonista inesperado: no fue solo Abel Pintos, sino también seis empresas chaqueñas que, en silencio, hicieron posible el espectáculo gratuito que paralizó la ciudad.
En la previa del concierto que colmó la plaza, el cantante se reunió con José Eidman, presidente de la Fundación Urunday, y con los representantes de Amarilla Gas, Grupo Meucci, FarMar, ICRR, Cetrogar y Nuevo Banco del Chaco. Ellos, sin pisar el escenario, fueron tan parte del show como el propio artista.
Desde la organización explicaron que la presentación de Pintos “es la concreción de un encuentro que durante años fue imaginado y anhelado tanto por la Bienal como por el propio artista”. Las agendas siempre se cruzaban, pero el diálogo entre los equipos de producción y el compromiso de estas firmas locales lograron que el sueño se hiciera realidad.
“Este cierre fue posible gracias a la predisposición, el diálogo y el trabajo compartido”, señalaron, “junto al acompañamiento fundamental de seis importantes empresas privadas de origen local, comprometidas con el desarrollo de la comunidad”.
¿Quiénes son los mecenas silenciosos?
Detrás de cada nota y cada aplauso hubo una trama invisible de voluntades. La fotografía de la previa – el artista y los empresarios, en calma antes del estruendo – es la imagen más honesta de cómo se sostiene la Bienal: no solo con arte a cielo abierto, sino con una red de apoyos públicos y privados que apuestan por la cultura gratuita y masiva.
El concierto, gratuito y multitudinario, movilizó a visitantes de todo el Chaco, del Nordeste y de otras provincias. Hoteles, mesas y comercios se llenaron, y Resistencia volvió a ser el centro de la escena turística invernal.
Con casi cuarenta años de historia, la Bienal cerró esta edición como sabe hacerlo: a pura voz, a pura gente, y con seis nombres empresariales que, aunque nunca escucharon el aplauso, fueron los que hicieron posible que la música sonara.