Después de 35 años, el agua de miles de tucumanos pasa por una obra clave: qué se renovó
El gobernador supervisó una obra que lleva agua a cientos de miles de tucumanos y que no se tocaba desde hace más de tres décadas. Lo que encontró adentro del sistema y el detalle que cambia la presión en las casas.
El gobernador Osvaldo Jaldo visitó este martes la Planta Potabilizadora de Agua “Muñecas”, donde supervisó los trabajos de recuperación del Acueducto El Cadillal y la incorporación de nueva maquinaria y tecnología. La obra permitirá actualizar y modernizar el sistema de distribución de agua de la planta, según explicó el propio mandatario.
La recorrida contó con la presencia del vicegobernador Miguel Acevedo; la intendenta de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla; el ministro de Gobierno y Justicia, Regino Amado; los vicepresidentes de la Legislatura Aldo Salomón y Alfredo Toscano; y el titular de la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT), Marcelo Caponio. También asistieron legisladores, el secretario de Producción Eduardo Castro, representantes gremiales y concejales.
Un recambio integral tras tres décadas y media
Jaldo detalló que se está realizando un recambio integral de las válvulas que reciben el agua del Dique Celestino Gelsi a través del Acueducto El Cadillal. “Después de 35 años, estamos haciendo un cambio integral en las válvulas que reciben el agua del dique del Cadillal”, afirmó el gobernador.
Las nuevas válvulas incorporan tecnología para mejorar el control del sistema: permiten monitorear los niveles de cloro y la presión, entre otros parámetros. El proyecto técnico contempla medidores de cloro, caudalímetros y sensores de presión que brindan información en tiempo real durante las 24 horas.
Jaldo también mencionó otras intervenciones en el sistema de abastecimiento, como la recuperación de la Balsa La Niña y las obras en la presa número 3 del Dique Celestino Gelsi. “En estos tres años hemos priorizado como política de Estado el agua potable para todos los tucumanos”, sostuvo.
Agua y energía, dos servicios planificados en conjunto
El mandatario vinculó las obras de agua potable con las inversiones en el sistema energético provincial. Señaló que los cortes de energía afectan el funcionamiento de los pozos de agua potable, por lo que ambos servicios fueron incorporados a una planificación común. “Solucionamos el tema del agua y vamos a solucionar el problema energético”, afirmó.
En ese marco, destacó la construcción del nuevo Acueducto de Vipos, con una inversión de 120 millones de dólares, que mejorará el abastecimiento en San Miguel de Tucumán y sectores del área metropolitana. También mencionó la línea eléctrica El Bracho-Villa Quinteros, de 51 kilómetros y una inversión cercana a los 70 millones de dólares, que fortalecerá el suministro en ciudades del sur provincial.
El impacto en el servicio y las voces de los funcionarios
El vicegobernador Acevedo destacó que la intervención en Muñecas constituye una obra nueva, ejecutada en paralelo a la infraestructura existente. “Va a posibilitar que el agua sea distribuida y llegue con la presión necesaria a todas las casas de Tucumán”, sostuvo.
Por su parte, el titular de la SAT, Marcelo Caponio, informó que el acueducto abastece a unos 300.000 tucumanos y que la renovación de las válvulas forma parte de la recuperación integral del sistema. La inversión destinada al recambio asciende a aproximadamente 4.000 millones de pesos y se financia con recursos propios de la Sociedad Aguas del Tucumán. “Acá tenemos planificación, tenemos trabajo y, sobre todo, tenemos conciencia de que estos reclamos no eran de hace un año”, dijo.
La intendenta Chahla destacó las obras para mejorar la provisión de agua potable y planteó la necesidad de avanzar sobre la infraestructura cloacal, en un trabajo conjunto entre el municipio y la SAT. “Acá no hay que echar la culpa a uno o a otro, sino que hay que solucionar el problema”, afirmó.
El acueducto funciona desde 1978 por gravedad, aprovechando una pendiente de 34 metros. Los trabajos incluyeron la reparación de fugas en cuatro válvulas de aire y la instalación de tres nuevas líneas de válvulas paralelas. Además, la modernización de la Balsa La Niña, que llevaba 22 años sin mantenimiento, permitió triplicar el caudal de bombeo hasta alcanzar los 6.000 metros cúbicos por hora.
