Despertaron con un estruendo: 15 minutos de piedra les borraron la granja
La tormenta se anunciaba como un alivio para el campo, pero en Fortín Olmos terminó con la granja de una familia bajo el hielo y con lotes de maíz y girasol arrasados en San Justo. Lo que pasó en 15 minutos.
El frente de inestabilidad que se anunciaba para el centro y el norte del país se transformó, durante la mañana del jueves 22, en una de las granizadas más duras que recuerde el campo santafesino. En pocos minutos, meses de trabajo e inversión quedaron bajo una capa de hielo.
El fenómeno golpeó parejo: no distinguió entre la agricultura a gran escala y la producción familiar de subsistencia.
Fortín Olmos: la peor escena
En el departamento Vera, el epicentro del desastre rural se ubicó en la zona de Fortín Olmos. Pasadas las 6 de la mañana, los vecinos de las inmediaciones del paraje Km 29 se despertaron con el golpeteo del hielo contra los techos de chapa.
Fueron quince minutos sin pausa, con piedras del tamaño de huevos de gallina cayendo sobre el norte provincial.
Según reportó el medio local "Seper Noticias", la familia Martínez perdió de un golpe su capital de trabajo: ovejas, chivos, gallinas y patos murieron en el acto al no encontrar refugio. A eso se sumaron las perforaciones en el techo de la vivienda, un cuadro que expone la vulnerabilidad de las familias rurales frente a estos eventos extremos.
"Sentimos muchísimo lo que nos pasó, sobre todo por los animales que con mucho esfuerzo los criamos. Nosotros estamos bien", expresaron entre la resignación y la certeza de que deberán empezar de cero.
San Justo: la franja que arrasó con maíz y girasol
Más al sur, en el departamento San Justo, el impacto fue fundamentalmente agrícola. Cerca de las 10, una manga de granizo de entre 3 y 5 kilómetros de ancho cruzó el territorio de oeste a este y dejó una franja de destrucción a su paso.
Videla, San Bernardo y Colonia Angeloni se llevaron la peor parte. Los lotes de maíz y girasol estaban en pleno ciclo vegetativo, una etapa clave del año: el hielo cortó tallos, deshojó plantas y quebró las expectativas de cosecha en numerosos establecimientos.
Las evaluaciones agronómicas preliminares muestran la disparidad típica de estas mangueras, con daños totales donde el núcleo de la tormenta descargó con más fuerza.
El ingeniero Lisandro Angeloni, del INTA San Justo, graficó la violencia del meteoro: la diferencia entre la ruina y la salvación fue cuestión de metros.
"A 100 metros de distancia, en algunos campos cayeron dos piedras y en otros hizo un desastre", explicó el especialista, que señaló al sector oeste de Colonia Angeloni entre los más castigados.
El temporal siguió viaje al NEA
La masa de aire inestable no se quedó en Santa Fe. Avanzó rápido hacia el Noreste Argentino y alcanzó localidades misioneras como Campo Viera, Aristóbulo del Valle, Dos de Mayo y Campo Grande, donde también se registraron tormentas eléctricas intensas, lluvias copiosas y caída de granizo que tienen en vilo a las economías regionales.
Mientras las autoridades provinciales y las entidades agropecuarias aún no consolidaron un balance de lotes afectados y pérdidas económicas, la zona castigada sigue bajo monitoreo meteorológico.
La otra cara: la lluvia que suma
Más allá del desastre puntual de la piedra en el centro-norte santafesino, el paso del frente dejó un alivio hídrico dispar pero necesario en buena parte de la región pampeana.
Los pluviómetros de las zonas agrícolas de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba —con datos de APRHI, la Sociedad Rural de Lobos y productores locales— marcaron acumulados de distinta intensidad que aportan humedad clave para los cultivos en marcha.
En Buenos Aires se destacaron Tres Algarrobos (40 mm), Colonia Seré (38 mm), Curarú (37 mm) y Huanguelén (32 mm). En Santa Fe, San Antonio (19 mm) y El Rabón (15 mm) encabezaron los registros. En Córdoba, Cruz Alta (37,2 mm), Chazón (29,8 mm) y Colonia 25, al norte de Los Surgentes (29 mm), fueron los mayores acumulados.
Con la incertidumbre climática como telón de fondo, el sector renueva la expectativa por la humedad recibida, aunque la atención sigue puesta en medir los daños definitivos y acompañar a los productores que sufrieron lo peor del temporal.