Desmantelan red de estafas en el Everest que simulaba emergencias médicas para turistas
Una red de estafas en el Everest simulaba emergencias médicas para turistas, generando evacuaciones innecesarias en helicóptero. ¿Cómo lograron engañar a miles de escaladores y qué impacto tiene esto en la reputación de Nepal?
Una investigación policial en Nepal destapó un presunto fraude millonario que involucró a guías, empresas de rescate, operadores de helicópteros y centros de salud en el Monte Everest. El esquema, que habría afectado a más de 4.700 escaladores entre 2022 y 2025, consistía en generar o simular síntomas de mal de altura en turistas extranjeros para justificar evacuaciones médicas en helicóptero, uno de los servicios más costosos de la región.
Según informó The Independent, citando a la Oficina Central de Investigación (CIB), al menos 32 personas fueron imputadas y varias ya fueron detenidas en el marco de una causa que apunta a estafas por cerca de 20 millones de dólares. Los investigadores sospechan que algunos guías incluso adulteraron alimentos o manipularon medicamentos para provocar malestar físico en los excursionistas, lo que derivaba en náuseas, mareos y otros síntomas compatibles con el mal de altura.
¿Cómo funcionaba el mecanismo fraudulento?
Una vez activada la supuesta emergencia, las empresas involucradas realizaban evacuaciones innecesarias y luego inflaban los costos mediante documentación falsa. En algunos casos, se facturaban vuelos individuales aunque los pasajeros viajaban juntos, y se presentaban informes médicos adulterados para justificar los cobros a aseguradoras internacionales.
Las autoridades también detectaron más de 300 rescates sospechosos dentro de este esquema, lo que generó preocupación por el impacto en la reputación internacional de Nepal como destino de turismo de aventura. Estos aspectos todavía forman parte de la causa y continúan bajo análisis.
¿Había antecedentes de este tipo de fraudes?
No es la primera vez que el sistema de rescates en el Everest queda bajo la lupa. Ya en 2018 se había detectado un entramado similar, aunque, según los investigadores, la falta de sanciones permitió que estas prácticas continuaran. El caso vuelve a poner en debate los controles sobre una industria clave para la economía nepalí, justo cuando comienza una nueva temporada de expediciones en la montaña más alta del mundo.