Desinvitaron a Ariana Harwicz de un encuentro de escritores y Rita Segato salió a bancar la medida

La invitaron a un encuentro internacional de escritores en Granada y después la desinvitaron. Ariana Harwicz había criticado a quienes sostienen que Israel comete un genocidio en Gaza, y Rita Segato salió a justificar la exclusión con un argumento que reavivó la polémica sobre el negacionismo y la libertad de expresión.

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Desinvitaron a Ariana Harwicz de un encuentro de escritores y Rita Segato salió a bancar la medida
Desinvitaron a Ariana Harwicz de un encuentro de escritores y Rita Segato salió a bancar la medida

La escritora argentina Ariana Harwicz fue excluida de una reunión internacional de escritores en la Universidad de Granada después de que criticara a quienes sostienen que Israel comete un genocidio en Gaza. Los organizadores la habían invitado y luego la desinvitaron ante las presiones de sectores que sí defienden esa posición.

La antropóloga Rita Segato, también argentina, avaló esa exclusión. Firmó una carta junto a otras escritoras y académicas latinoamericanas que respaldó la cancelación de Harwicz y, en un reportaje publicado esta semana en Página 12, justificó la medida con un argumento que despertó fuerte polémica.

El argumento de Segato para dejar afuera a Harwicz

"Yo no comparto espacios con negacionistas. No es necesario interactuar con una persona negacionista. Por suerte, son muy pocas. No se puede discutir porque ya hay una ley internacional de las Naciones Unidas planteando que si una persona viene a negar algo que ya está demostrado, está haciendo un daño. Nos comportamos siguiendo la verdad y la justicia. A los negacionistas de la Shoah no los dejarían participar", sostuvo Segato.

El mote de "negacionismo" es resbaladizo y, como se vio muchas veces en Argentina, puede servir para excluir de la conversación pública a quien no dice lo que alguien con poder quiere escuchar. La operación consiste en equiparar dos cosas muy distintas: decir que no es cierto que en Gaza se comete un genocidio con justificar el asesinato de cualquier palestino. Es un salto argumental que conecta puntos lejanos sin explicar el pasaje, como si sostener A implicara necesariamente querer B.

La misma práctica se ve en el otro extremo del espectro político, entre los ultras de derecha, que borran diferencias entre un totalitario estalinista y una socialdemocracia sueca para excluir a esta última de la discusión con la excusa de que "lleva" a la primera.

Qué dijo Harwicz que se considera inadmisible

Según la antropóloga, las palabras de Harwicz sobre Israel y la guerra en Gaza son inadmisibles. ¿A qué se refiere? A frases como la que dedicó a Naomi Klein, Sally Rooney y otras académicas que firmaron una carta para boicotear instituciones culturales israelíes: "Sally Rooney y compañía realmente necesitan empezar un tratamiento psicoanalítico para analizar su fascinación sexual por los terroristas".

También cuando afirmó que "el antisionismo es un eufemismo torpe que todo el mundo ya lee como antisemitismo a secas", o cuando dijo que "cierta intelectualidad europea se apropió de palabras como genocidio y racismo y a ochenta años del Holocausto abrieron el camino a la inversión de papeles. Que miren sus corazones sin asco".

Son declaraciones ácidas y discutibles, pero no equivalen a negar el Holocausto ni a promover el asesinato de civiles. La comparación con el negacionismo es, cuanto menos, forzada.

La comparación con el Holocausto

En el reportaje, Segato va más lejos: "Gaza es una exhibición de impunidad y de un nuevo edicto que dice: 'el poder de muerte es la ley'. Y en un mundo así, estamos todos perdidos. No hay ley. Es un mundo pre-humano. No hay normativa. Tenés la bomba, tenés la ley. Siempre existió en alguna medida esto, pero con algún disimulo. No había una exhibición de impunidad. Ni en el Holocausto hubo una exhibición de impunidad. Cuando llegaron los ejércitos aliados a los campos de concentración, en las filmaciones se ve la sorpresa de ellos. Hoy no: porque no hay más disimulo ni pudor frente a la ausencia de ley. Esto es una novedad histórica de nuestro tiempo. Por eso yo hablo del año 1 d.G (Después de Gaza)".

La traducción sería: lo que hace Israel no solo es genocidio, es peor que el Holocausto. Algo evidentemente discutible. Quienes defienden a Israel suelen apelar a cifras: la proporción de víctimas civiles, aun en el peor escenario y con datos de las autoridades gazatíes ligadas a Hamas, habría sido menor que en otros conflictos armados, como la ofensiva aliada sobre Berlín al final de la Segunda Guerra.

Aun sin entrar en esas cifras, la comparación con otras guerras no justifica ignorar que en Gaza se cometieron y se siguen cometiendo crímenes de guerra inaceptables. Las IDF han sido acusadas de ignorar daños colaterales y hasta de atacar objetivos civiles a conciencia, como muestran el documental NAZA y los procesos ante tribunales internacionales. Pero no se las acusa de haber iniciado la guerra sin razones: se les reclama haberse excedido en el derecho a defenderse tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023.

La diferencia no es menor. Israel no inició esta tragedia. El derecho internacional, con todas sus limitaciones, lo amparaba cuando respondió. El debate es si violó ese derecho a medida que avanzó la guerra y cómo debe reparar el daño. Segato, en cambio, plantea que la historia empieza con el "ataque de Israel", no el 7 de octubre, sino 20 días después, cuando respondió a Hamas.

"Salvar a los judíos del Estado de Israel"

¿Por qué Segato ignora datos históricos elementales para entender el conflicto? No parece distracción. Su supuesto de fondo sería que Israel no tenía derecho a la defensa, algo coherente con la idea de que Israel no tiene derecho a existir. Lo sintetiza al decir que "hay que salvar a los judíos del Estado de Israel", porque los judíos "salvables" son las víctimas del Holocausto y los judíos sueltos que alimentaron culturalmente a Occidente, no los sionistas.

"Hubo una judeidad grandiosa, generosa e inteligentísima, porque pudieron ver el mundo desde los márgenes y criticarlo sin lealtad estatal. A esa inteligencia judía la mataron quienes crearon el sionismo y fundaron el Estado de Israel, a quienes les importa un pepino la judeidad. Lo hicieron por un interés propio y el de Inglaterra y EE.UU; y han caído en esa trampa… La trampa es que Israel es un brazo del imperio en el Medio Oriente", afirma en Página 12.

Detrás de un antisionismo que se presenta como "módico" asoma un antisemitismo furioso, con la distinción entre "judíos buenos" y "judíos malos". Pero no es el único problema de la cancelación de Harwicz, ni quizás el más grave: lo peor es la intolerancia ideológica, cultural y política que habita en el corazón de este progresismo académico, artístico e intelectual, y que excede largamente al antisemitismo.

"Eso no es censura, es una corrección"

La veta más virulenta aparece cuando Segato generaliza su argumento y ya no lo aplica solo a Israel, sino a cualquiera que "propale mentiras": "El negacionismo es promover una mentira. ¿Qué haces vos, por ejemplo, si alguien publica en un diario una mentira? No lo podés permitir. Eso no es censura, es una corrección".

La frase es chocante. Y sin embargo, el entrevistador de Página 12 sigue adelante como si nada, ignorando que todos los diarios del mundo, incluido el suyo, están llenos de cosas que mucha gente, todo el tiempo, cree que son mentiras. Eso no pasa desde que existe Israel o el imperialismo, sino desde que existe la palabra. El juego de la lengua consiste, justamente, en que nadie imponga correctivos y cada uno pueda decir lo que quiera.

Segato se enorgullece de que hubo mucha asistencia y entusiasmo en el festival cultural y en su charla de cierre, donde nadie se quejó por la exclusión de Harwicz. En su facultad pasa lo mismo, dice, y los negacionistas no se animan ni a asomar la cabeza. Está contenta de que así sea: habla solo para los que piensan como ella, que saben lo que van a escuchar y se van satisfechos porque nunca los defrauda.

Eso es lo que Segato y muchos académicos afines entienden como "una buena jornada de reflexión y pensamiento crítico". Se parece bastante a una misa de enajenados. Y casi siempre, en el 100% de los casos para Segato, se paga con impuestos de los argentinos o de otros ciudadanos. Las carreras universitarias que ella festeja son aquellas donde todos los docentes piensan igual, nadie levanta la voz por el derecho de Israel a existir y los estudiantes, cada vez menos, simulan pensar igual para aprobar. Las estadísticas la favorecen: menos alumnos, más docentes, mejor relación docente/alumno y buenos puestos en rankings internacionales. Pero los que entran saben al salir lo mismo que cuando entraron, o menos. Así los moldean los "correctivos" de Segato: aleccionados para no salirse del guión y dejarla siempre contenta.

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