Desde agosto, los deepfakes generados con IA deberán ser etiquetados en Europa: qué dice la nueva ley
¿Sabías que desde agosto de 2026 todos los deepfakes generados con IA deberán llevar una advertencia en Europa? Conocé los detalles del AI Act y cómo afecta a creadores y usuarios.
La Unión Europea pondrá en marcha una normativa que obliga a identificar los contenidos creados o alterados con inteligencia artificial cuando puedan confundirse con la realidad. La medida, que arranca el 2 de agosto de 2026, apunta a reducir fraudes, suplantaciones y desinformación.
Los deepfakes ya no podrán circular sin advertencia en los países del bloque. La nueva regla forma parte del AI Act, la ley europea que regula los sistemas de IA, y exige que cualquier imagen, audio o video generado o manipulado artificialmente lleve una marca visible desde el primer momento en que el usuario lo vea.
¿Qué dice el AI Act sobre los deepfakes?
El artículo 50 del Reglamento (UE) 2024/1689 establece obligaciones de transparencia para quienes despliegan sistemas de IA. En el caso de los deepfakes, los llamados “desplegadores” —personas o empresas que usan IA bajo su responsabilidad— deberán informar de forma clara y comprensible que el contenido fue generado o alterado artificialmente. Además, los proveedores de sistemas de IA deberán incorporar marcas técnicas legibles por máquina siempre que sea posible.
La norma define como deepfake a todo contenido generado o manipulado por IA que se parezca a personas, objetos, lugares o hechos existentes y que pueda parecer real. Esto incluye videos hiperrealistas, audios clonados, imágenes falsas de eventos y piezas creadas para simular una escena verdadera.
No alcanza con decir “fue hecho con IA”
Uno de los puntos clave es el momento de la advertencia: la información debe estar disponible desde la primera exposición del usuario, no escondida en una descripción difícil de encontrar ni en una nota al pie. La Comisión Europea también prepara un código de buenas prácticas para orientar a las empresas en el marcado y etiquetado de material sintético, aunque la adhesión a ese código será voluntaria.
¿Qué contenidos abarca la nueva norma?
La regla alcanza a imágenes, audios y videos que constituyan deepfakes, así como a textos generados o manipulados artificialmente cuando se difundan para informar al público sobre asuntos de interés general. Sin embargo, hay excepciones: no se aplica cuando el uso esté autorizado por ley para detectar, prevenir o investigar delitos. También se exceptúan las obras artísticas, creativas, satíricas o ficticias, aunque en esos casos la advertencia deberá informar el origen artificial sin afectar la exhibición de la obra.
Este punto será sensible en la práctica, ya que la frontera entre una pieza humorística, una recreación artística, una campaña política o una estafa puede ser difícil de trazar. La ley no legaliza ningún deepfake por el simple hecho de estar etiquetado: si el contenido implica fraude, daño reputacional o suplantación, pueden intervenir otras normas.
Multas de hasta 15 millones de euros
El AI Act prevé sanciones económicas para quienes incumplan. Las multas pueden llegar hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación anual mundial de la compañía, según el monto más alto. Europa no prohíbe los deepfakes de manera general, pero exige transparencia: si un contenido puede confundirse con la realidad, el usuario debe saberlo desde el primer momento.