Desapareció de los escenarios durante 8 años: el regreso de la voz más recordada del indie platense

Natalia Politano había dejado la música. Ocho años después, la voz de Sr. Tomate vuelve con un trío, un disco y un corto que se estrena este sábado. ¿Qué la hizo volver?

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Desapareció de los escenarios durante 8 años: el regreso de la voz más recordada del indie platense
Desapareció de los escenarios durante 8 años: el regreso de la voz más recordada del indie platense

Natalia Politano, la cantante y compositora que supo liderar Sr. Tomate, una de las bandas fundamentales del indie platense, vuelve a los escenarios después de ocho años de silencio musical. Lo hace con Jai-Yia, el trío que completa junto a Martín Murphy y Julián Rossini, y que presentará este sábado en Ciudad de Gatos (17 y 71) su disco El desvelo, acompañado de un cortometraje fantástico sin diálogos y el primer capítulo de una historieta.

Poli había desaparecido de los escenarios hace ocho años. Dejó la música. Y ahora, casi una década más tarde, está volviendo.

Jai-Yia nació en 2018 y quedó suspendido en el tiempo cuando Politano colgó la guitarra. Su formación había sido un intento de seguir expandiendo fronteras: “Siempre la pensé como una banda de sonido para sostener otros lenguajes: no solo una banda de rock, sino que desde ahí se abran puertas para trabajar otras cosas”, cuenta la cantante, y revela que hasta había soñado con que fuera una especie de banda fantasma, “que aparecía en un recital sin avisar, en el medio de bandas tocando, sin que nadie entendiera mucho qué pasaba”.

“Me imaginé muchas cosas para Jai-Yia”, relata. Pero para que se concretaran los primeros proyectos con el trío hubo que esperar hasta este 2026.

Una ciudad que suma

“En esta ciudad estamos plagados de personas que hacen de todo: encontrar gente que se sume no es difícil cuando tenés una idea y tenés ganas de que se haga. Y tiene que ver con eso: me gusta trabajar en grupo, en equipos, me gusta romper las estructuras, me aburre hacer siempre lo mismo, aunque lo he hecho. Así que tenía que ver con eso: hacer algo que no tenga paredes ni techos, que vaya para donde vaya. Y ahora salió esto, pero no sé para qué lado vamos a ir, la verdad: me gustaría que se pueda hacer todo lo que flashe, y que el único limitante sea el dinero, no las ideas. El dinero, después, vemos cómo lo conseguimos”, lanza.

Los años de la bruma

Son los primeros recitales para Poli después de ocho años de silencio musical. La muerte de su pareja la golpeó profundo, y “algo se me desacomodó, o se me acomodó para otro lado… No sé. Algo me pasó, y tengo la noción de un tiempo diferente, en el que no sé bien qué hice: hice de todo pero no sé bien qué hice. Perdí bastante la noción del tiempo. Ocho años es un montón, pero para mí pasaron 2 años”.

En ese tiempo, “dejé de tocar”, cuenta. “Ni siquiera en casa tocaba la guitarra. Cuando alguien me insistía que tocara, no me acordaba. No me acordaba canciones que había tocado cientos de veces. Estaba negada, no quería tocar, me pasaba eso. Y la música es algo que hacía desde hace más de 20 años sin interrupción: toda mi vida estaba relacionada a la música, la producción, grabar, hacer una gira, producir un recital”.

Fueron años de estar “metida para adentro”. Laburó en gastronomía, “estaba metida en otro mambo”. Pero aunque no tocaba, el arte seguía latiendo. “Desde otro lugar”, dice. “Miraba películas en mi habitación, me compré un cañón, miré muchas películas. Leí mucho. Y aunque no tocaba, nunca dejé la escritura. No canciones, pero sí escribir, siempre estuvo esa necesidad. Y empecé a dibujar, tomé clases de pintura”. Por no tocar, cuenta además, “me conecté con la música desde otro lugar: escuché mucha música, algo que no me había pasado antes, no escuchaba tanta música, estaba más metida en componer”.

Descubrió, relata esos años nebulosos, música nueva y música vieja, y sonó en esa época música de cuando era adolescente, los Doors, música experimental, Laurie Anderson, Sumo, King Crimson, Charly, Suárez, la movida noventosa. “La música que me formó, que me formateó, donde yo estaba como público hasta que empecé a participar”. Eso fue ya en La Plata: nacida en Oriente, un pueblo bonaerense, Poli vino a la Ciudad a estudiar Diseño y Comunicación Visual, y aquí formó primero Círculo de medianoche y después Sr. Tomate.

El regreso

El regreso a los escenarios fue parte de un proceso más grande. Implicó “animarme”, reconoce. “Creo que era obvio que ese proceso iba a decantar en que iba a seguir tocando. Te van cayendo fichas, yo estaba de duelo, y ya había pasado. Pero yo, en ese momento, pensé que no iba a tocar nunca más, pensé que ya estaba, que lo que había armado había terminado: había estado muy bien, pero ya está, no era necesario, estaba conforme con lo hecho y eso era lo que iba a aportar al mundo, hasta ahí”.

La vuelta fue, de hecho, de a poco y con muchas dudas. “No sabía qué iba a hacer, no sabía si iba a seguir tocando, no tenía ni idea”, cuenta. Se subió al escenario por primera vez, otra vez, en Quequén, sola con la guitarra. “Me sentí bien, pero algo tímida”. Se soltó un poco más la segunda vez, en La Plata, “ya ahí estaba distinta, más conectada”.

Y en el camino “me empecé a juntar con los compañeros de Jai-Yia: nos juntábamos, tomábamos mate mientras escuchábamos lo que habíamos grabado… Y a mí me encantaba, en ese momento me había parecido una formación muy interesante para profundizar. Y me parecía que las letras iban hacia algo más sintético, más profundo: como si hubiera encontrado una manera de escribir en la que me sentía muy cómoda. Después de casi 10 años me encontré con eso, y con amigos que tenían ganas de tocar”.

“Yo no prometía nada”, reconoce igual, entre risas. “Dudaba. Pensaba: ‘Si me meto otra vez en esta, me conozco, me entusiasmo, y no sé si estoy para esta…’ Hasta que nos juntamos a ensayar, y fuimos a grabar a una sala, para ir entrando en confianza con la obra. Cuando volvimos a tocar, me di cuenta de que ya había pasado toda esa nube, y que estaba para empezar de vuelta. O para seguir, no sé”.

Grabaron un disco. Filmaron un corto. Hicieron una historieta. Y ya preparan El desvelo II. Poli volvió a tocar, y con la polenta de siempre, como si el tiempo no hubiera pasado. “Un día me fui, y otro día volví, dije ‘acá estoy’, fue un poco así”.

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