Denuncias cruzadas en Posadas: el hombre señalado por su expareja dio su versión y apuntó contra los familiares de ella
¿Qué pasó realmente el 23 de agosto en el barrio Manantial? Dos versiones enfrentadas, una restricción de acercamiento y un episodio que reavivó un caso de 2021.
Javier Esquivel, el hombre señalado por Romina Chávez por un presunto episodio de violencia, rompió el silencio y dio su versión de los hechos. Desde su vivienda en el barrio Manantial de Posadas, rechazó las acusaciones y aseguró que fue su expareja quien irrumpió en su casa pese a una restricción de acercamiento, y que luego familiares de ella arrojaron piedras y palos contra el domicilio.
Esquivel decidió hablar después de que Chávez, de 32 años, denunciara públicamente nuevos episodios de violencia y pidiera medidas de protección para ella y sus hijos. El hombre sostuvo que el conflicto más reciente comenzó cuando la mujer se presentó en su vivienda para reclamar por pertenencias de uno de los hijos que tienen en común.
“Ella irrumpió en mi domicilio y atropelló llamando a sus familiares, exigiendo cosas que no son ciertas”, afirmó Esquivel durante una entrevista. Según su relato, cuenta con denuncias policiales, fotografías, videos y testigos que respaldarían su versión.
El antecedente de 2021
Esquivel también se refirió al episodio de 2021, cuando Chávez lo denunció por arrojarle combustible en el rostro y prenderle fuego. El hombre reconoció que estuvo detenido por esa causa, aunque aseguró que la situación judicial continuó por otra vía y negó haber amenazado a su expareja.
“Yo estuve detenido tres meses y seis días en la comisaría de Itaembé Guazú”, señaló. En ese sentido, sostuvo que Chávez había declarado en aquel momento que se trató de un accidente doméstico y que luego realizó gestiones para que recuperara la libertad.
“Ella misma hizo todo para sacarme, se movió, ella misma me iba a visitar”, manifestó. También cuestionó que, cinco años después, se lo vuelva a señalar por ese hecho. “Si yo soy un psicópata o como ellos dicen, no iba a esperar cinco años para ir a hacer algo”, expresó.
Qué dijo sobre el episodio del 23 de agosto
Al relatar lo sucedido el domingo 23 de agosto, Esquivel explicó que ese día había organizado junto con su actual pareja, Fátima Báez, una celebración por el Día del Niño en el barrio Manantial. Contó que uno de sus hijos, Noah Nicolás, de 9 años, había pasado la noche anterior en su vivienda.
Según su versión, alrededor de las 18:30 regresaron a la casa y media hora después llegó Chávez. “Se acerca mi expareja atropellando mi domicilio sabiendo que tiene una restricción en mi contra”, sostuvo. Dijo que la mujer ingresó y comenzó a reclamarle al niño juguetes, golosinas y otras pertenencias.
El hombre afirmó que su hijo se puso a llorar y que le pidió que le entregara las golosinas a su madre. Cuando el niño se las dio, Chávez las tiró al suelo. “Agarró y tiró en el suelo diciendo: ‘Esta porquería no quiero’”, relató.
Esquivel aseguró que su expareja no quiso retirarse pese al pedido de Báez, quien le recordó la restricción de acercamiento. “Ella dice: ‘No, yo no me voy a ir de acá’ y llama a su hermana”, aseguró.
A partir de ese momento, siempre según su relato, comenzaron a llegar familiares de Chávez al lugar. Mencionó a Valeria C., Mauricio C. y Rodrigo V., entre otros, y sostuvo que se produjo una confrontación frente a su vivienda. “Empiezan a tirar piedras sin importar. Estaba mi nena de un año y medio, estaba mi otro hijo de nueve años”, afirmó.
Esquivel dijo que sufrió lesiones durante el episodio y mostró registros de los golpes. “Tengo varios cortes en la cabeza, tengo golpes en los codos, en las piernas, tengo hematomas en la espalda debido a los piedrazos y a los palos que nos dieron”, manifestó.
La llegada de otro hombre y la pelea
Durante la entrevista, Esquivel también explicó la presencia de un hombre vinculado a la pelea. Según dijo, se trataba de la expareja de su actual pareja, quien habría acudido al domicilio luego de recibir un pedido de auxilio de Báez. “Eran demasiados, eran más de 20 personas”, sostuvo.
El entrevistado afirmó que cuando llegó al lugar fue atacado por las personas que se encontraban allí y negó que hubiera concurrido con intención de agredir a Chávez o a sus familiares. “En ningún momento fuimos a su casa a atropellar, a tirar piedras, palos ni nada. Nos tuvimos que defender”, aseguró.
La relación con sus hijos
Esquivel también habló sobre los tres hijos que tiene en común con Chávez: una hija de 12 años, un varón de 9 y una niña de 6. Dijo que después de la separación, ocurrida hace unos cinco años, la relación con sus hijos atravesó distintas situaciones y que estuvo dos años sin poder ver a su hija mayor, algo que atribuyó a obstáculos que habría impuesto Chávez.
También afirmó que cumplió con sus obligaciones alimentarias y que actualmente entrega mercadería para colaborar con sus hijos. En otro tramo, realizó acusaciones contra Chávez vinculadas con una causa que habría tenido durante una relación posterior: sostuvo que la mujer habría intentado ingresar droga a un establecimiento penitenciario para su entonces pareja. Esa afirmación no fue acreditada con documentación judicial.
Denunció amenazas y pidió intervención judicial
Esquivel aseguró que cuenta con un audio en el que, según su interpretación, una persona vinculada con Chávez habría realizado amenazas de muerte en su contra. “Ese mismo día le dijeron a mi pareja que iban a entrar y que iban a prender fuego a la casa”, afirmó.
Según sostuvo, las amenazas estarían relacionadas con la posibilidad de que alguno de los involucrados terminara detenido. “Me van a venir, me van a buscar y me van a matar”, relató sobre el contenido que atribuyó al audio.
Ante esta situación, dijo haber decidido recurrir a la Policía y solicitar que la Justicia intervenga. “Yo decidí hacer todo legal. Yo no soy ninguna persona agresiva como quieren hacerme ver”, manifestó. Finalmente, reclamó que se investigue lo ocurrido y que los responsables respondan por las consecuencias. “Quiero que los responsables paguen por los daños que hicieron, los daños materiales y los daños físicos”, expresó.
La denuncia de Romina
La versión de Esquivel se contrapone con la denuncia de Romina Chávez, quien días atrás volvió a referirse públicamente al episodio de septiembre de 2021 y al nuevo conflicto registrado en Posadas.
Chávez sostuvo que en 2021 sufrió un ataque por parte de quien era entonces su pareja. Según su relato, durante una discusión en la vivienda del padre del hombre, él habría retirado combustible de una motocicleta, se lo habría arrojado en el rostro y luego habría utilizado un encendedor para prenderle fuego. “Él en su momento me intenta matar, me tiró nafta y me prendió fuego”, afirmó.
La mujer relató que sufrió lesiones en el rostro, permaneció aproximadamente un mes internada en terapia intensiva y fue sometida a tres intervenciones quirúrgicas. Explicó que inicialmente no realizó una denuncia debido a su estado de salud y al temor que sentía. “Hoy sí me animo a hablar porque sí temo por mi vida, por la vida de mis hijos, por la vida de mi familia”, manifestó.
Respecto del episodio más reciente, Chávez sostuvo que el 23 de agosto concurrió hasta la vivienda donde reside Esquivel para retirar a uno de los hijos que tienen en común. Según su denuncia, allí se produjo una discusión con Fátima Báez y posteriormente intervino su hermana, Valeria C.
La mujer afirmó que durante ese enfrentamiento Báez habría utilizado un hacha para golpear a su hermana y que, unos minutos después, Esquivel, su actual pareja y otro hombre habrían llegado hasta el frente de la vivienda de Chávez y comenzado a arrojar piedras. “Tengo videos donde ellos avanzan a la casa, por la casa de mi hermana, avanzan con botellas, con piedras”, sostuvo.
Chávez también aseguró que había menores dentro de las viviendas durante el episodio y que realizó presentaciones ante la Policía de Misiones. Entre las medidas solicitadas mencionó prohibiciones de acercamiento y contacto para resguardar a ella, sus hijos y su hermana. “Necesito que se haga justicia y que él pague por lo que hizo”, expresó.
Las dos partes sostienen versiones contrapuestas sobre lo ocurrido y aseguran contar con elementos para respaldar sus respectivos relatos. La investigación deberá establecer cómo se desarrollaron los hechos, quiénes participaron y qué responsabilidades corresponden en cada una de las situaciones denunciadas.