Del parque industrial al puerto: el detalle que escondía un contenedor de 21 toneladas de miel con destino a Alemania
Apícola Danangie despachó desde Concordia el primer contenedor de miel argentina hacia la UE con arancel cero, un hito tras 25 años de negociaciones que elimina el 17,3% de carga.
El aire en el parque industrial de Concordia tenía algo distinto. Entre tambores metálicos, operarios ajustando precintos y el movimiento habitual de carga, la escena escondía un hecho que el sector apícola esperaba desde hacía más de dos décadas: el primer embarque de miel hacia la Unión Europea con arancel cero.
La protagonista fue Apícola Danangie, empresa fundada en 1991 que exporta desde 2003 y que este martes despachó un contenedor de 21 toneladas de miel oscura con destino a Alemania.
Una puerta que se abrió
“Me siento Wanda Nara dando entrevistas”, bromeó entre risas Fernando Vairolatti, referente de la firma, mientras seguía de cerca la salida del camión. Pero enseguida volvió al eje central del acontecimiento: “Es un día muy importante para nosotros y para toda la apicultura argentina. Este contenedor representa el cierre de un capítulo de 25 años de negociaciones”.
Hasta ahora, la miel argentina ingresaba al mercado europeo pagando un arancel del 17,3%, una carga que reducía competitividad frente a otros países exportadores. Con el nuevo esquema comercial, el sector considera que finalmente podrá competir en igualdad de condiciones.
Competir de igual a igual
La miel argentina tiene un peso relevante en el mercado internacional. El país produce alrededor de 90 mil toneladas anuales y exporta la mayor parte de ese volumen. Cerca del 65% tiene como destino Estados Unidos, mientras que otro 35% llega a Europa, principalmente a Alemania, Reino Unido y Suiza.
En ese escenario, el cambio arancelario modifica el mapa competitivo. “Nos da una herramienta muy importante de cara a la próxima campaña. Hoy competíamos en desventaja frente a países como Ucrania, que exporta cerca de 70 mil toneladas sin pagar aranceles. Incluso en guerra seguían funcionando mejor que nosotros en algunos aspectos comerciales”, sostuvo Vairolatti.
Vairolatti aclaró que el impacto no se verá de inmediato en los precios, pero sí podría sentirse en la próxima cosecha. “No va a cambiar mañana el valor de la miel, pero sí mejora las perspectivas para adelante. Esperamos que esta competitividad se refleje en lo que recibe el productor”.
La expectativa no solo pasa por el negocio exportador, sino también por el entramado social que rodea a la actividad. En Concordia unas 250 personas viven de manera directa de la apicultura, mientras que en Danangie trabajan alrededor de 100 empleados.
“Esto genera dinamismo y empleo. Son familias enteras que pueden vivir de la actividad. La apicultura tiene además una ventaja: no requiere inversiones gigantes para empezar y eso permite que muchos pequeños productores puedan desarrollarse”, señaló.
La empresa trabaja tanto en el mercado interno como en exportaciones y apuesta a un esquema integral, desde la producción hasta el envasado. Una de sus fortalezas es la miel oscura, un producto que logró posicionarse especialmente en Europa.
“Hace muchos años que trabajamos con miel oscura. La única manera de defender nuestro producto es agregar valor y garantizar calidad. Nosotros envasamos en nuestros propios tambores y cuidamos todo el proceso”, explicó.
Esa calidad, remarcaron en el sector, tiene detrás un fuerte respaldo técnico. Vairolatti destacó especialmente el trabajo realizado durante años por el INTA y el INTI en investigación, trazabilidad y desarrollo tecnológico.
“El sistema de trazabilidad argentino es muy fuerte y eso en Europa vale muchísimo. Somos uno de los principales exportadores del mundo y a nivel productivo estamos muy bien posicionados”, afirmó.
El mercado europeo, sin embargo, también plantea nuevos desafíos. Las exigencias ambientales y de sostenibilidad son cada vez más estrictas y el sector sabe que deberá adaptarse para sostener su lugar.
“El mundo demanda alimentos sanos, con historia y producidos de manera responsable. Tenemos la miel, tenemos la tecnología y ahora tenemos mejores condiciones comerciales. El desafío será demostrar que Argentina puede ser un socio confiable a largo plazo”, planteó.
Mientras el camión iniciaba el recorrido hacia el puerto, en Concordia quedaba la sensación de que el embarque llevaba mucho más que 21 toneladas de miel. También transportaba las expectativas de un sector que espera transformar este alivio arancelario en más producción, más empleo y nuevas oportunidades para las economías regionales.


