Del astillero al viñedo: la historia de los Andreatta que conquistó a un crítico británico
¿Qué tiene que ver un astillero italiano con un vino premiado en Catamarca? La historia de los Andreatta, que cruzó el océano y superó pérdidas para brillar.
Un vino dulce producido por la familia Andreatta en el Valle de Pomán fue distinguido por el crítico británico Tim Atkin, un reconocimiento que corona más de un siglo de historia familiar que comenzó en los astilleros italianos.
La bodega, fundada en 1928 por Augusto Andreatta, un inmigrante que escapó del hambre, fue reactivada en 2011 por su tataranieto Oscar. El premio llegó justo después de superar la pérdida de 3.000 litros de vino, un golpe que no impidió que la calidad de sus viñedos centenarios brillara.
¿Quién fue Augusto Andreatta?
Augusto fabricaba barcos en Italia, pero la crisis económica lo obligó a cruzar el Atlántico hace más de 100 años. Llegó a Tucumán y luego se estableció en el Valle de Pomán, Catamarca, donde encontró el terruño ideal para producir vinos que hoy son reconocidos internacionalmente.
El renacimiento de la bodega
En 2011, Oscar Andreatta, tataranieto del fundador, decidió reactivar la empresa familiar. Con más de 20 años de experiencia en la producción vitivinícola, logró posicionar la bodega en el mapa, a pesar de los obstáculos.
La reciente distinción de Tim Atkin, uno de los críticos más influyentes del mundo, no solo valida el trabajo de Oscar, sino que también impulsa el prestigio de Catamarca como región productora de vinos blancos dulces, un segmento con demanda global creciente.
La historia de los Andreatta es un ejemplo de resiliencia: del astillero al viñedo, pasando por el hambre y la pérdida, hoy celebran un logro que trasciende generaciones.