Dejó todo en la Media Maratón de Buenos Aires pero el final fue impensado: la historia de Elba Arruga
Una corredora de Río Gallegos vivió un momento único en la Media Maratón de Buenos Aires. ¿Qué pasó cuando un desconocido necesitó ayuda? Su historia de compañerismo te va a emocionar.
Elba Arruga, una corredora de Río Gallegos de 44 años, volvió a su ciudad con una medalla y una historia que conmueve. En su primera Media Maratón de Buenos Aires, no solo completó los 21 kilómetros, sino que vivió un momento que superó cualquier marca personal.
La corredora, que se sumó al running hace apenas un año y medio, llegó a la competencia junto a sus compañeros del grupo Las Águilas. En diálogo con LU12 AM 680, contó que la experiencia fue "una emoción muy grande" y que compartir la carrera con corredores de todo el país y del mundo fue "increíble".
¿Qué pasó en el kilómetro 15?
Cuando todo parecía transcurrir con normalidad, Arruga se encontró con un corredor colombiano que sufría un fuerte dolor en uno de sus pies. Sin dudarlo, se detuvo para ayudarlo. "Le pregunté si venía bien y me dijo que tenía un dolor en el pie. Le dije: 'Bueno, te ayudo, te hago unos masajes y seguimos'", recordó.
El atleta, que había viajado desde Cali con su hermana y su novia, ya no podía mantener el ritmo. Fue entonces cuando Arruga tomó una decisión que cambió por completo su carrera: "Él me pidió que siguiera la carrera como la venía haciendo y le dije que no, que mi carrera en ese momento cambiaba el objetivo y era seguir con él".
Desde ese instante, ambos avanzaron juntos, alternando entre trotar y caminar. Incluso tuvieron que detenerse en un puesto de emergencia para que el corredor fuera asistido. Finalmente, llegaron juntos a la meta.
"Fuimos los últimos, cerramos la carrera de los 21 y estábamos tan felices", relató Arruga, quien aseguró que "llegar a la meta y hacerlo juntos fue muy emotivo para los dos".
Un récord histórico en la punta
Mientras Arruga vivía ese gesto de compañerismo, en la punta de la carrera se escribía una página histórica. El etíope Yomif Kejelcha estableció un nuevo récord mundial de media maratón en Buenos Aires con un tiempo de 56 minutos y 51 segundos, a un promedio de 2 minutos y 42 segundos por kilómetro.
Arruga pudo ver de cerca a los atletas de elite durante el recorrido, cuando los más rápidos ya regresaban mientras ella transitaba los primeros kilómetros. "Verlos correr es un placer, ver sus técnicas. Son perfectos y dándolo todo con esa pasión que lo hacen. Sin lugar a dudas, motiva", expresó.
La diferencia de ritmos dejó una anécdota que todavía recuerda entre risas: "Nosotros mirábamos cinco kilómetros y en el grupo elite ya habían hecho los 21. No, nos queríamos morir".
El esfuerzo detrás de la carrera
La preparación para esta carrera comenzó varios meses antes. Arruga, que "no corría una cuadra", tuvo que "trabajar de a poquito la resistencia". El acompañamiento de sus compañeros fue fundamental, sobre todo durante el invierno, cuando las calles congeladas de Río Gallegos complicaban los entrenamientos.
El viaje también implicó un esfuerzo económico. Pasajes, estadía e inscripción fueron parte de una organización que comenzó mucho antes. "Hay cuestiones económicas que tuvimos que prever para la compra de este espacio, para los boletos de avión, la estadía. La carrera fue el cierre de mucha preparación física y también de ese viaje", relató.
La corredora ya había completado una media maratón en Río Gallegos, pero hacerlo en Buenos Aires significó mucho más. "Hacerla allá, en esa carrera tan icónica, le dio un broche de oro", sostuvo.
¿Qué viene para Elba Arruga?
Con la experiencia de Buenos Aires todavía fresca, Arruga ya piensa en los próximos desafíos. Entre ellos, una carrera de montaña en El Chaltén, donde tiene previsto participar en la distancia de 10 kilómetros. "En la montaña hay otra exigencia y a mí me gusta mucho ir disfrutando del lugar. Si corriera 20 en montaña, me muero", bromeó.
También tiene en agenda competencias en Río Turbio, como el Desafío al Puma, y la tradicional carrera de la Vial en Río Gallegos. Además, confirmó que estará presente en el próximo Desafío Bajo Cero, una competencia solidaria.
Apenas unas horas después de completar los 21 kilómetros, Arruga ya estaba en Río Gallegos y se presentó a trabajar con su medalla. "Hoy bajé del avión y muy orgullosa, con mi medalla acá en el trabajo", contó.
Para ella, el running no pasa exclusivamente por los tiempos ni las posiciones. "Cada uno va por su objetivo", afirmó. Y agregó: "Nosotros estamos para pensar en una mejor calidad de vida, para pensar en un grupo, para pensar en las cuestiones que hacen al compañerismo y todas las habilidades que se desarrollan en un team".
Su historia demuestra que a veces la verdadera victoria está en cambiar el propio objetivo para ayudar a otro. "Mi carrera en ese momento cambiaba el objetivo y era seguir con él", una frase que resume una jornada en la que llegar juntos terminó siendo mucho más importante que llegar primero.