Dejó su paraje para estudiar y volvió para enseñar a producir

Se fue a estudiar porque en su pueblo no había secundario. Volvió años después y hoy es la docente que forma a los chicos que no quieren irse. El dato que cambió su vida, acá.

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Dejó su paraje para estudiar y volvió para enseñar a producir
Dejó su paraje para estudiar y volvió para enseñar a producir

Camila John tenía un objetivo claro desde chica: volver a vivir en el campo. Hoy, con 32 años, lo logró y además se convirtió en una pieza clave para la educación rural en El Manso Inferior, el paraje que la vio nacer, ubicado entre Bariloche y El Bolsón.

Allí, en un campo a 13 kilómetros del límite con Chile y a 30 de la Ruta Nacional 40, creció rodeada de ganadería, actividad forestal y huerta, el trabajo de toda su familia. Pero para poder estudiar tuvo que irse: cuando terminó la primaria, en El Manso no había secundario.

“Cuando me fui a estudiar, no había secundario. Lo más cerca que teníamos era Bariloche o El Bolsón. Nos tuvimos que ir con mis dos hermanas a El Bolsón donde después decidí hacer la Licenciatura en Agroecología. Siempre con la idea de regresar a mi lugar”, recordó Camila.

El regreso que cambió su historia

Tras recibirse en la sede andina de la Universidad Nacional de Río Negro, Camila volvió a su tierra hace tres años. Hoy da clases de Prácticas Profesionalizantes en el Centro de Educación Técnica 35 de El Manso, una escuela que abrió sus puertas en 2021 y que ya tiene 85 estudiantes.

“Pude volver porque surgió la posibilidad de dar clases en el CET 35. Encontrar trabajo me permitió quedarme”, señaló, y agregó que ser docente “significó todo un desafío porque me identificó mucho con el momento en que tuve que irme de Manso para poder estudiar”.

El paraje, que según datos oficiales tiene 2.500 habitantes, creció en los últimos años y la escuela fue una respuesta a esa demanda. La primera camada de egresados está a punto de recibirse: faltan apenas tres meses.

Una mirada sobre los productores locales

Antes de volver, Camila ya había puesto su granito de arena para conocer la realidad del lugar. En su tesis de grado, trabajó junto a técnicos del INTA de El Bolsón y encuestó a 100 productores de El Manso, actualizando un estudio previo de 2012.

“Estaba la idea de que había cambiado la estructura con una caracterización de los productores de la zona. De acuerdo a un estudio que había hecho Andrea Cardoso, había más cantidad de productores medianos que pequeños. En el último tiempo, cuando hice el trabajo, esa proporción se invirtió”, explicó.

Entre las causas, mencionó la subdivisión de la tierra, la diversificación de actividades y el auge del turismo con más campings y servicios.

Enseñar a producir y pensar el futuro

En el CET 35 se forman técnicos en producción agropecuaria. “Es una escuela muy diversificada, donde se producen hasta conejos, aves, tiene huerta. Un poco de todo”, contó Camila, quien resaltó la importancia de “enseñar alternativas de producción y fomentar la soberanía alimentaria”.

Para ella, la tecnología es una aliada: “Se puede mejorar la producción y usar tecnología para mejorarla, ya sea para el autoconsumo o quien quiera vender”.

Hoy, junto a su pareja, oriundo de El Bolsón, construye su casa en el campo de sus padres, dentro del parque nacional Nahuel Huapi. De a poco suman animales: ya tienen algunas vacas y una chancha, siguiendo el camino de su familia.

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