Dejó la radiología en Buenos Aires y se fue a vivir solo a una finca de Bárcena: "La vida es una sola"

Dejó una carrera estable, una casa y una rutina de 12 horas en Buenos Aires para instalarse en una finca de Bárcena. Lo que encontró en la montaña lo cambió todo.

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Dejó la radiología en Buenos Aires y se fue a vivir solo a una finca de Bárcena: "La vida es una sola"
Dejó la radiología en Buenos Aires y se fue a vivir solo a una finca de Bárcena: "La vida es una sola"

Francisco Mulqui tenía una profesión estable y un trabajo en Buenos Aires que muchos envidiarían. Pero las jornadas de hasta 12 horas dentro de una clínica lo fueron consumiendo. Durante la pandemia tomó una decisión que su entorno no entendió: dejó la radiología, volvió a Jujuy y se instaló en Bárcena, en una finca que había sido de su abuelo.

Del consultorio a la montaña

“Decidí volverme a Jujuy, abandonar la profesión, abandonar todo. Mi mamá me decía: ‘¿Vas a dejar todo lo que estudiaste?’. Y sí, yo ya no soportaba más eso”, contó Mulqui en una entrevista.

Había invertido años en su formación universitaria y ya tenía un trabajo estable, pero sentía que necesitaba otro tipo de vida. La decisión no fue sencilla, pero la tomó igual.

La montaña como refugio

Para Mulqui, la montaña dejó de ser un simple espacio para hacer actividad física. Con el tiempo se convirtió en una parte fundamental de su vida cotidiana.

“La montaña y la naturaleza me dieron todo lo que necesitaba. No es solamente un deporte, es una llenada de alma espectacular”, expresó.

Explicó que caminar durante horas o realizar travesías de varios días le permite cambiar el foco, ordenar pensamientos y regresar con otra energía.

“Salís a la montaña y te empezás a olvidar de todo. Tus pensamientos empiezan a cambiar y cuando volvés a tu casa sos otra persona, con una paz increíble”, sostuvo.

Entre los recorridos que mencionó se encuentran travesías por Tilcara, Calilegua, Iruya, Nazareno y el Alto Calilegua, experiencias que, según explicó, pueden extenderse durante cuatro o cinco días.

“Es meditación, es paz”

Mulqui definió su relación con la montaña como una experiencia profundamente personal.

“Para mí es meditación, es paz, es cambiar los pensamientos o encontrar otras formas de pensar”, explicó.

Incluso contó que, en algunas oportunidades, sale solo a caminar por los cerros cercanos a Bárcena, aunque reconoció que no es la opción más segura.

“Vivo en Bárcena y salgo de mi casa caminando, subo un cerro. Es mi forma de vivir, lo que elijo y lo que quiero”, señaló.

40 días en una carpa y una decisión sin vuelta atrás

Al regresar desde Buenos Aires, Mulqui se instaló directamente en Bárcena, en una finca que había pertenecido a su abuelo.

Durante aproximadamente 40 días vivió prácticamente aislado, en una carpa, sin luz y rodeado de naturaleza, mientras comenzaba a pensar y construir su nueva etapa.

Amigos y familiares se acercaban a acompañarlo y colaborar con las tareas del lugar, pero para él la decisión ya estaba tomada.

“Ya no había vuelta atrás”, resumió.

“La vida es una sola”

Consultado sobre qué le diría a quienes desean cambiar de rumbo pero no se animan, Mulqui fue contundente.

“Hay que animarse. Fácil no es nada, pero cuando uno lo hace con el corazón y sabe que quiere cambiar, hay que animarse. La vida es una sola”, expresó.

También recordó que muchas personas de su entorno cuestionaron inicialmente su decisión.

Nuevos proyectos: trekking y viajes

La vida vinculada a la naturaleza también lo llevó a desarrollar actividades relacionadas con el trekking y las travesías.

Actualmente forma parte de Club Canuto Trek, desde donde comparte experiencias y recorridos con otras personas.

Además, mantiene el deseo de seguir viajando y explorando distintos lugares de Latinoamérica. Entre sus próximos objetivos aparecen destinos como Cuba, Colombia y Perú, donde planea realizar nuevas caminatas.

“Me encanta nuestro continente y hay tanto por recorrer”, afirmó.

Para Francisco Mulqui, el cambio comenzó con una decisión difícil: abandonar una profesión estable. Seis años después, asegura que encontró en Jujuy, la montaña y la naturaleza la vida que estaba buscando.

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