Dejó la moda en París por el vino en Mendoza: la historia detrás de la nueva líder de Monteviejo
¿Qué llevó a una diseñadora de moda parisina a dejar todo por el vino en Mendoza? La historia de la nueva heredera de Monteviejo y el legado de su abuela.
Elise Treiber tenía una marca de ropa en Francia, pero eligió mudarse al Valle de Uco para tomar las riendas de la bodega que fundó su abuela. “Soy feliz y muy orgullosa de que me llegue el legado”, confiesa.
Con una sonrisa permanente y un español con acento francés, la tercera generación al frente de Monteviejo cuenta cómo la pasión por el vino le ganó a la moda. Desde los seis años acompañaba a su madre y a su abuela a los viñedos de Pomerol, una de las regiones más prestigiosas de Francia para el Merlot. Allí nació una historia que décadas después la traería a Mendoza.
¿Quién fue Catherine Perevergé?
La abuela de Elise es la figura central de esta historia. Nacida en una familia ligada a la industria del cristal, tuvo que vender su parte de la empresa familiar porque sus hermanos decían que tenía “demasiado carácter”. Entonces eligió el vino. “Quería demostrarle a su padre que era capaz de hacer grandes proyectos”, recuerda su nieta.
Catherine desarrolló châteaux en Pomerol, conoció al consultor Michel Rolland y juntos diseñaron una copa de cristal. A fines de los 90 llegó el proyecto que la uniría para siempre con Argentina: Clos de los Siete. “Mi abuela venía cuando acá prácticamente no había nada. Se quedaba a dormir en la base militar”, cuenta Elise.
Fue la primera en construir su bodega dentro del proyecto: Monteviejo. Allí se elaboraron los primeros vinos de otras bodegas del grupo.
Tres generaciones de mujeres
La historia de Monteviejo se cuenta a través de tres mujeres. Catherine, la fundadora; la madre de Elise, que diseñó la bodega y se enamoró de Argentina; y la propia Elise. “Mi mamá eligió Monteviejo. Siempre supo que quería seguir vinculada al proyecto. Y yo soy su hija”, dice.
Cuando le preguntan qué cambios piensa hacer, responde algo distinto a lo que se espera de una nueva generación: “No vine a cambiar Monteviejo. Vine a hacer que el proyecto trascienda”.
Entre Francia y Mendoza
Elise insiste en que el objetivo nunca fue replicar un vino francés. “La idea siempre fue hacer el mejor vino argentino posible”, explica. Las técnicas de Pomerol se adaptaron a los terroirs mendocinos, aprendiendo de variedades como Malbec y Cabernet Franc. “No se trata de traer una técnica y aplicarla sin más. Hay que entender la fruta, el suelo y el lugar”, señala.
Hoy presentan Les Fleurs y La Grande Fleur, dos nuevas líneas lideradas por Elise y el enólogo José Mounier. La Grande Fleur, elaborada con uvas de un viñedo centenario de La Consulta y en cantidades limitadas, es un homenaje a Catherine. Las rosas en la etiqueta recuerdan su pasión por las flores.
¿Qué viene para Monteviejo?
Elise habla de nuevos vinos, experiencias gastronómicas y proyectos de hospitalidad. “Hoy la gente busca experiencias con sentido. Quiere entender quién está detrás de lo que consume y cómo se hace”, reflexiona.
A lo largo de la charla, siempre vuelve a la admiración por su abuela. “Todo lo que hizo me inspiró”, repite. Y cierra con la misma serenidad con la que empezó: “Soy feliz. Muy feliz y muy orgullosa de que me llegue el legado y de poder honrarlo”.
Elise Treiber no llegó para romper con la historia. Llegó para continuarla.