Dejó el petróleo por las almendras: la historia del geólogo que hoy cosecha 67 hectáreas en Río Negro
Un geólogo que hizo carrera en el petróleo cambió el rumbo por una chacra en Río Negro. Hoy produce más de 100.000 kilos de frutos secos por año y da trabajo a vecinos de la zona.
Carlos Faltum pasó de liderar una empresa de servicios petroleros a convertirse en un productor de frutos secos en Sargento Vidal, Río Negro. Hoy, junto a sus socios, opera 67 hectáreas de almendras y nueces que abastecen principalmente al Alto Valle.
La historia de Buenos Vientos comenzó entre fines de 2008 y principios de 2009, cuando cuatro profesionales vinculados a la industria petrolera decidieron probar suerte en la agroindustria. Faltum, geólogo de formación, fue dejando atrás el mundo del oil & gas para concentrarse en la chacra. Todo arrancó con una propuesta casual de uno de sus socios: “Che, Carlitos, ¿y si compramos un poco de tierra?”.
Del petróleo a las primeras 10 hectáreas
Faltum se recibió de geólogo en Buenos Aires en 1983 y un año después obtuvo una beca de Gas del Estado para hacer un posgrado en Plaza Huincul. Llegó a Neuquén en 1985 y poco después se sumó a una firma de servicios petroleros en Cinco Saltos. Desde allí construyó una extensa carrera: trabajó para distintas compañías, recorrió Sudamérica y en 2002 creó su propia empresa de servicios, que llegó a tener 55 empleados y equipos en varias provincias. Con el tiempo vendió sus compañías y su actividad en el sector quedó reducida a pequeña escala.
La fruticultura apareció por sus contactos personales. Faltum conocía de sus años de estudio a Mario Mallaviabarrena, y en Neuquén conoció a Ricardo Pérez y Javier Eliosoff. Todos venían del petróleo, pero en 2008 Eliosoff hizo un curso de agroindustria y propuso comprar tierra. Así nació Buenos Vientos: en 2008 constituyeron la sociedad y en 2009 compraron las primeras 10 hectáreas, donde plantaron nogales en la chacra Los Nogales. Después adquirieron otras 10 hectáreas para almendros en La Pochita.
No eran terrenos listos: tenían frutales de pepita y hubo que desmontar manzanos y peras. El objetivo desde el inicio fue producir frutos secos, una decisión basada en la viabilidad agronómica del lugar y en la sólida demanda de almendra y nuez. Con el tiempo, la sociedad sumó a Carlos Carrizo, también proveniente del sector petrolero.
Más hectáreas, más almendras y valor agregado
En 2011 la firma compró 40 hectáreas cruzando la ruta (chacra La China) e implantó almendros, en su gran mayoría de la variedad Guara, junto a Marinada, Tarraco y Felicia. La ampliación exigió dos años de trabajo para limpiar terrenos abandonados, nivelar, construir acequias y preparar la superficie para las plantas traídas de Mendoza. Al año siguiente compraron más tierra para nogales. Hoy la superficie implantada es de 67 hectáreas: 45 de almendras y 22 de nueces.
La mayor apuesta por la almendra respondió a un análisis comercial: había más necesidad en el mercado y permitía agregar valor, aunque es más sensible a las heladas que el nogal.
Aunque al comienzo planeaban vender fruta entera, en 2012 empezaron a elaborar mixes y derivados de la almendra: garrapiñadas, bañadas en chocolate, saladas, tostadas, con wasabi, picantes y harina de almendras. En el caso de la nuez, por tener menos alternativas de procesamiento, la totalidad se vende entera, ya sea envasada, en mixes o a granel.
Para complementar su oferta, compran avellanas en Viedma, pasas de uva en San Juan, y castañas de cajú y pistachos a un mayorista de Buenos Aires. Por el momento no prevén sumar hectáreas, salvo reemplazos puntuales de ejemplares. “Estamos en un punto de equilibrio”, resume Faltum.
Una empresa que no para
Aunque mantiene asesoramiento y reparación de válvulas en el sector petrolero, la principal ocupación de Faltum está en las chacras, donde el ritmo es continuo: cosecha, poda, mantenimiento, preparación contra heladas y fertilización.
Para proteger los almendros de las heladas usan dos sistemas: aspersores sobre las plantas que distribuyen agua en 360 grados, el más confiable según Faltum aunque exige alto caudal continuo, y microaspersores sobre cada planta, de menor consumo pero con riesgo de congelamiento en los capilares ante temperaturas muy bajas. En los nogales no realizan defensa contra heladas.
En nutrición, reemplazaron los productos inorgánicos por guano en casi la totalidad de la fertilización, con el objetivo de obtener una certificación orgánica para acceder a un mercado más selectivo. El riego es por goteo con agua del río Neuquén, mediante una toma controlada por el consorcio local.
La empresa cuenta con infraestructura para toda la cadena: plantas de partido para almendras y nueces, secador de nueces, planta de procesamiento de valor agregado, molino de harina, horno, silos y equipamiento de cosecha. También presta servicios de partido y selección a pequeños productores, utilizando una selectora cromática para separar almendras enteras de las partidas.
La plantilla permanente es de 14 personas, mitad en campo y mitad en plantas, y supera las 30 en cosecha. El personal de planta es femenino y el de campo masculino, todos vecinos de Sargento Vidal y Villa Manzano.
Cerca del 90% de los más de 100.000 kilos de frutos secos producidos al año se comercializa en el Alto Valle, principalmente a mayoristas. El resto va a clientes históricos de Rosario, Arrecifes y Buenos Aires, vendiendo a granel o bajo la marca Buenos Vientos.
La rentabilidad depende del clima. Faltum señaló que en el último ejercicio obtuvieron un margen neto de entre 8% y 10% en la venta de fruta entera, tras descontar salarios, insumos, servicios, mantenimiento e impuestos. El agregado de valor mejora los márgenes, aunque la venta entera representa el grueso del negocio.
Hoy continúan como socios Faltum, Carrizo, Eliosoff y los sucesores de Mallaviabarrena. Lo que empezó con 10 hectáreas y una propuesta casual terminó convertido en un complejo agroindustrial de 67 hectáreas. “Me enamoré de esto, me encanta”, concluye Faltum, reflejando una transformación que fue mucho más allá de una simple inversión financiera.