Dejó de rugir hace 50 años y ahora cocina choris: el invento que todos quieren ver en Río Grande
En Río Grande hay una parada que no estaba en ningún mapa: un Ford Falcon que cambió el motor por brasas y ahora recibe a los vecinos con chorizos recién hechos. Lo que casi nadie sabe es cómo se les ocurrió semejante invento.
Donde la mayoría ve chatarra, Diego vio una oportunidad. Y donde hubo un motor durante más de 50 años, hoy hay brasas, chorizos y una fila de clientes. Así nació la «Falconeta del chori», un Ford Falcon que dejó de rugir como auto para empezar a humear como parrilla.
El invento es tan simple como genial: sacaron el motor y en ese mismo hueco montaron una parrilla. Los chorizos se cocinan literalmente en las entrañas del Falcon. Imposible no frenar a mirar.
«Se me había terminado un contrato laboral y con mis hermanos y amigos nos pusimos a pensar qué hacer. Vimos el auto parado y ahí salió la idea. Hicimos dibujos, pensamos cómo y salió», contó Diego a El Sureño.
El emprendimiento es familiar y funciona en la calle Malvinas Argentinas casi D’Agostini, en Río Grande. «Hace dos semanas que estamos con la actividad y nos está yendo bastante bien. Viene la gente, se da un recreo, saca fotos, se come un chori», explicó el creador.
«Estamos con Fabiana y las chicas, que hicieron el dibujo. Agradecemos totalmente la buena onda que siempre nos da la gente», cerró.