Dejó Agronomía por un infarto de su padre y 46 años después escribió un cancionero que presentó ante 400 personas
Ochenta composiciones, 30 canciones grabadas y una historia que arranca con una carta a la chica que limpiaba la escuela: el libro que Luis Cervellini presentó ante 400 personas en Conhello esconde un pasado que pocos conocían.
Luis Cervellini presentó "Con estas manos", un libro que reúne 80 composiciones y que lo muestra en todas sus facetas: exintendente, exlegislador, carnicero y músico. El encuentro fue en el SUM municipal de Conhello y sirvió también para celebrar su cumpleaños número 65, con más de 400 invitados.
La publicación es casi un cancionero: manuscritos que acumuló durante más de cuatro décadas, algunos muy recientes, y que ahora vieron la luz gracias al trabajo de la Editorial 7 Sellos, una cooperativa santarroseña.
"Es mi vida cantada"
"Es mi vida cantada, porque el 90 por ciento de las poesías están musicalizadas. Hay alrededor de 30 canciones que están grabadas. Hay poemas musicalizados en 24 ritmos, aunque predominan las milongas, las zambas, algunos valses, también taquiraris, candombes y guainos", detalló Cervellini durante la presentación.
El primer tema que se grabó fue para el centenario de la Escuela 24 de Uriburu y lo cantaron en vivo Los Hermanos Calvo. Después llegaron dos CD con Gustavo Díaz y otros más, según recordó.
El libro incluye fotografías familiares, imágenes con artistas destacados, otras de Uriburu y de Conhello, y varias de amigos "ausentes y presentes".
Un almuerzo con amigos de todos los tiempos
El encuentro, que se realizó días atrás, reunió a figuras como el ministro Pascual Fernández y a personajes del pueblo como Guillermo Sánchez. También estuvieron compañeros de la primaria y la secundaria en Uriburu, y amigos de la política y de la vida. Muchos llegaron desde distintas localidades para acompañar al político, carnicero y escritor, que festejó "a lo grande".
Los caminos de la vida
Cervellini nació en Uriburu y pensaba estudiar Agronomía o Veterinaria, pero su padre sufrió un infarto y a los 17 años tuvo que hacerse cargo del campo, en la zona rural de Conhello.
"Ni intemperie teníamos. Una vela en la pieza, una lámpara en el baño y un farol en la cocina, y con un molinito de viento cargábamos la batería para mirar un rato la televisión de 14 detrás de la lluvia… y hoy si no hay internet no van al campo", expresó entre aplausos y risas de los asistentes.
Fue en ese contexto donde empezó a escribir y a tocar la guitarra. "El único contacto que tenía era con los padres que iban a llevar a los chicos a la escuela rural, pero a los dos o tres años empecé a ver a una chica que venía a limpiar la escuela los viernes. Y un día le escribí una carta y a la semana dijo que sí. Y hace 46 años que estamos juntos. Ella ha sido el sostén de mi vida", narró.
En el libro quedaron canciones y zambas de la época de noviazgo, del casamiento en Uriburu, del nacimiento de los cuatro hijos, y también de las yerras y las cacerías de jabalíes en la zona.
La política, el corazón y la música
Con el tiempo empezó a concurrir al pueblo y fue electo intendente, pero el destino lo llevó por otro camino. "Y dos días antes de asumir me operaron del corazón y ahí vino la depresión, pero también ahí salieron muchas cosas, muchas canciones. Unas zambas muy bonitas que hablan de la depresión que tuve", aseguró.
Cuando surgió el festival conhellense, también le escribió una zamba. Allí conoció a León Gieco, quien le pidió que escribiera algo para el doctor Guillermo Sago. Lo hizo, pero nunca se lo acercó. "Justo asumí como diputado provincial, y no quise mezclar los tantos. Me bloqueé y no escribí más", contó. "Pero no pierdo la esperanza de algún día entregarle la letra a León Gieco", agregó.
"Con estas manos"
"Hace 10 años nuevamente me operaron en Buenos Aires, y cuando volví abrí la carnicería. Y hoy soy el carnicero del pueblo… no se me caen los anillos", relató. "Y ahí empezó a salir la musa y hay canciones muy sentidas, una enfermedad que me fue arrancando amigos entrañables que me acompañaron en la vida, en la política, y salió música, esos amigos que están en el cielo", expresó emocionado.
¿Cómo surgió el libro? Recordó que su padre siempre decía: "No me quiero morir sin escribir un libro", y se murió. "Y no quiero que me pase lo mismo. Así que empecé a recopilar todos los papeles, amarillos del paso del tiempo, y el trabajo que tuvo esa chica para transcribir… los horrores, algunas cosas casi que no sabía que había querido escribir", añadió.
"Y porque el libro se llama así, se preguntarán. Bueno, fue porque salí de Santa Rosa y se me pegó una música y empecé a escribir. Llegué a Castex, paré en el restaurante y la terminé de escribir. Y la grabaron Gustavo Díaz con Toño Rearte, y la cantaron en la peña de Facundo Toro en Cosquín, donde presentamos el segundo disco, y ese mismo día Lázaro Caballero presentó su primer disco", recordó.