Dejaron la noche de lado: el plan diurno que está armando parejas en Rosario

En Rosario, cada vez más gente cambia el boliche por la tabla, el kayak o la bici. Donde antes había un trago, ahora hay ronda de mates, asados y fogatas. La tendencia ya armó miles de parejas y sigue creciendo: ¿dónde se cruzan todos?

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Dejaron la noche de lado: el plan diurno que está armando parejas en Rosario
Dejaron la noche de lado: el plan diurno que está armando parejas en Rosario

En Rosario, cada vez más personas están cambiando el boliche por la tabla de paddle surf, el kayak o la bicicleta. La tendencia no es solo deportiva: es una nueva forma de conocer gente y armar comunidad, lejos del ruido y del alcohol.

"Hay toda una tendencia a alejarse de la noche, donde la vida diurna te lleva a la socialización", analiza Andrea García, coordinadora de India Paddle Surf, una actividad ligada al río que crece por el magnetismo de estar en permanente contacto con el agua, sobre una tabla inflable y con una pala de remo.

Para García, el celular tuvo mucho que ver con este cambio: "El celular nos llevó al individualismo extremo, por eso nos cuesta tanto lidiar con la palabra del otro. En esta actividad, por ejemplo, ponés gente fuera de su casa, de su zona de confort y no le queda otra que compartir desde una cabaña, ronda de mates y comidas con otra gente".

La actividad, históricamente femenina, se transformó en un espacio donde también se acercan varones para conocer a alguien. Muchos se compran la tabla y así disfrutan de los SUP-trip, viajes para practicar SUP que se organizan en Rosario, en distintos puntos del país y en el exterior.

Según la coordinadora, hay elementos en común que permiten bajar la barrera de inhibición para hablar con el otro, a diferencia de lo que representa el trago nocturno o un boliche. "Las mujeres somos de la charla, tal vez para hacerle trampa al tiempo y no entrenar tanto", bromea sobre la tendencia del público femenino a escaparle al entrenamiento riguroso.

García apunta que a este tipo de actividad suele acercarse gente mayor de 30, 40 o 50 años, que busca un momento para encontrarse consigo misma y cortar con la rutina cotidiana. "El SUP reúne a una comunidad de mujeres en general. A eso se suma el enfrento al agua y todo un entramado emocional", explica. Lo dice con autoridad: por su escuela pasaron más de 30 mil personas y vio formarse "toneladas de parejas".

Rosario, capital del kayak

Otro de los deportes del río es el kayak, con varios años de trayectoria en la ciudad y una guardería tras otra atiborrada de embarcaciones. También genera comunidad por tratarse de una actividad al aire libre, en contacto permanente con la naturaleza y la energía del agua.

Leonardo Kreik es profesor de las escuelas de kayak "La Rambla" y "Cuatro vientos", que funcionan en la guardería Costa Alta, en la zona norte de Rosario. "El kayak te arrima mucho al río. Al estar en contacto con la naturaleza, descubrís y explorás lugares casi inaccesibles. Además, en las remadas que se organizan se comparten juegos, asados, comidas al disco y todo eso genera comunidad", describe.

Sobre el público, cuenta que es bastante variado: "Tengo un grupo de personas mayores de 50 años que se conocieron remando y desde hace cuatro años desarrolla actividades por fuera de la escuela y vive el kayak como forma de vida. Aunque también hay grupos mayores de 30 años, que quedan fuera de la vida social y encuentran comunidad en estas actividades de río durante el fin de semana o los feriados".

En el río pueden encontrarse hasta grupos de 40 personas que encabezan travesías y remadas, producto del magnetismo del compañerismo kayakista y el agua. Es el momento ideal para llegar a la isla y compartir historias, anécdotas y risas, fogata de por medio.

"Hay gente que lo busca para despejarse y otros pasan su vida junto al río. Generalmente todos los que trabajamos en esta actividad arrancamos así y después quedamos atrapados por el río, por tratarse de una actividad sana donde hay mucho por explorar. Por eso hacemos campamentos y travesías", revela.

Con los pies sobre la tierra

Pero no todo pasa por el agua. En los parques y en actividades al aire libre como el ciclismo y el running, viejos conocidos de Rosario, hay infinidad de grupos y hasta aplicaciones donde los usuarios buscan compañía para compartir fondos o tiradas largas en bici. Así empieza una nueva aventura o una historia de amor.

Es el caso de Carolina y Martín, que se conocieron corriendo. No fue una aplicación de celular: fue el contacto cara a cara en medio de un entrenamiento en el Parque Urquiza. Entre pasada y pasada, él comenzó a charlar con ella y acordaron entrenar un "fondo dominguero".

"Estábamos los dos haciendo pasadas y después me envió una solicitud por Instagram. Empezamos a hablar y me invitó a hacer un fondo", cuenta Caro. El primer encuentro fue en un bar ubicado en Dorrego y el río. Allí comenzó una aventura de amor que hoy los encuentra conviviendo felices.

"Fuimos a merendar, después salimos a cenar y recién ahí nos dimos un beso... como en las viejas épocas", reseña sonriente. Su caso se multiplica por miles en Rosario y en el ámbito del atletismo de fondo, incluso arriba de una bicicleta. Las pedaleadas en pelotones por el Dakar, el tramo de avenida Belgrano entre Rioja y 27 de Febrero, tampoco se quedan atrás: muchos llegan a algún grupo para buscar comunidad.

Entre la bici y el trineo

Juan Manuel buscó una actividad sobre ruedas para ganarle al sedentarismo y a la rutina diaria. Decidió empezar a pedalear y se animó a sumarse a un grupo para encontrar una pasión sobre ruedas.

"Estábamos en un grupo y después armamos otro por una cuestión de afinidad típica, y así comenzamos a organizar salidas y viajes a distintos lugares del país para disfrutar de los paisajes arriba de la bici. Además de vernos tres veces por semana, también armamos reuniones, planeamos viajes como ocurre con otras actividades y así se van generando un vínculo y una amistad, de modo que cada uno empieza a armar su burbuja de amigos para compartir y armamos grupos de mensajería para organizarnos", comenta.

El hyrox, una actividad cardiofuncional que está en boga por estos días, también genera comunidad de la mano de un entrenamiento con espíritu competitivo.

"Creo que estamos viendo un cambio cultural muy interesante. Durante mucho tiempo, conocer gente nueva estaba muy asociado a la noche, los bares o el alcohol. Hoy aparecen cada vez más comunidades alrededor del running, los social runs, los gimnasios y distintos eventos deportivos. Por eso me gusta pensar que muchas veces la gente llega por el entrenamiento, pero se queda por algo bastante más grande que entrenar", analiza Santiago Miralles, propietario de Ranark, un espacio donde se genera comunidad a través del hyrox.

"El deporte es la excusa; después aparecen las amistades, los grupos, los viajes, las parejas y, finalmente, el sentido de pertenecer a una comunidad. Eso genera algo muy valioso: personas con niveles completamente diferentes pueden compartir un mismo espacio y sentirse parte de lo mismo. Un atleta competitivo puede entrenar al lado de alguien que empezó hace dos meses. Cada uno está librando su propia batalla, pero la experiencia es compartida", asegura.

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