Declaró que había encontrado a su papá sin vida, pero la autopsia contó otra historia
Llamó a la Policía para avisar que su papá había muerto en su casa de Guaymallén. La autopsia reveló un traumatismo de cráneo y el caso dio un vuelco: terminó con una condena a prisión perpetua.
Lo que en un principio parecía una muerte natural en una casa de Guaymallén terminó con una condena a prisión perpetua. Gustavo Fernando Olguín, de 56 años, confesó haber matado a su padre y recibió la pena máxima en un juicio abreviado.
La víctima era Hugo Antonio Olguín, un jubilado de 84 años que fue hallado muerto en su vivienda de Villa Nueva, sobre calle Pedro del Castillo al 3.900. El hecho se conoció en agosto de 2025 y conmocionó a la zona.
El aviso que encendió las sospechas
Fue el propio hijo quien llamó a la Policía para informar sobre el fallecimiento de su padre. En ese momento, todo indicaba que el hombre había muerto por causas naturales.
Sin embargo, la necropsia reveló un dato que cambió el rumbo de la investigación: el jubilado presentaba un traumatismo de cráneo y otras lesiones que no eran compatibles con una muerte natural. A partir de esos resultados, la fiscal Andrea Lazo ordenó una serie de medidas para reconstruir lo sucedido.
Los indicios que complicaron al hijo
Los procedimientos se llevaron a cabo tanto en la casa de la víctima como en el domicilio del sospechoso. Allí, los investigadores secuestraron trozos de madera con manchas de sangre y prendas de vestir con rastros hemáticos.
También se incautaron un teléfono celular y tarjetas bancarias que pertenecían al hombre fallecido. Con esos elementos, la causa se orientó hacia un homicidio agravado por el vínculo.
En noviembre de 2025, la Justicia dictó la prisión preventiva de Olguín y rechazó un pedido de arresto domiciliario presentado por su defensa. Desde entonces, el acusado permaneció alojado en el sistema penitenciario mientras avanzaba el expediente.
El acuerdo que evitó el debate oral
Finalmente, la Fiscalía y la defensa alcanzaron un acuerdo que permitió resolver el caso mediante un juicio abreviado. El juez Ramiro Salinas homologó el convenio y condenó a Gustavo Fernando Olguín a prisión perpetua por el homicidio de su padre.
La sentencia, dictada en el Polo Judicial Penal, puso fin al proceso sin necesidad de realizar un juicio oral. Olguín había decidido confesar el crimen, lo que derivó en la pena máxima prevista por el Código Penal argentino.