Declaró el dueño de la peluquería de Recoleta y reveló dos detalles que lo dejaron helado del asesino
El dueño de la peluquería de Recoleta declaró en el juicio por el crimen de Germán Medina y reveló detalles del asesino: se había rapado la cabeza y cerró las puertas antes de disparar.
Facundo Verdini, el dueño de la peluquería de Recoleta donde Abel Guzmán mató de un disparo a su compañero Germán Medina, declaró este miércoles en el juicio y contó dos cosas que le llamaron la atención del asesino antes del crimen.
El testigo presenció el momento en que Guzmán sacó el arma y amenazó a todos los que estaban en la peluquería. Reconstruyó minuto a minuto la noche del crimen.
Según Verdini, todo comenzó como un día normal. “Llegué a la peluquería a las 15. Saludé al equipo y fui a la oficina. Me llamó la atención que Abel se había rapado la cabeza, nunca lo había visto así”, recordó.
¿Qué pasó antes del disparo?
A la noche, el grupo de empleados se reunió para tomar una cerveza, como solían hacer. “Le dije a Germán que vaya a comprar y después nos pusimos a charlar. Estábamos Charly, Germán, yo, una chica nueva y Benjamín en la caja. Germán nos contaba una anécdota sobre un cumpleaños. Mientras tanto, Abel estaba en su puesto, siempre con el celular”, relató.

Sobre el terrible momento, comentó que Guzmán incluso amenazó a todos los que estaban en el lugar. “De la nada sacó un arma y me dijo que quería hablar. Nos apuntó a todos. Me levanté y le pedí que se tranquilice, que vayamos a la oficina”, contó el dueño.
“Nos pidió que no nos moviéramos. ‘Les voy a volar la cabeza a todos, fue lo que dijo. Nos encerró ahí porque nos quería matar a todos, ¿sino por qué nos va a encerrar ahí”, preguntó.
Al mismo tiempo, contó: “Empezó a dirigirnos, parecía un criminal. Nos empezó a acomodar, fue todo muy rápido. Germán no dijo nada y pum, le disparó. El sonido fue tremendo. Cuando dispara, salimos todos corriendo”.
El dueño de la peluquería explicó que Guzmán cerró todas las puertas y los dejó sin posibilidad de escapar. “La llave con la que se cierra la peluquería estaba arriba de un estante. Mientras estábamos tomando la cerveza, agarró la llave y fue cerrando las puertas. Era imposible escaparme por la puerta que daba al edificio. Además de mí, nadie tenía llave”, aseguró.
Verdini recordó que se escondió en el baño y desde allí llamó a la policía. “Mientras pensaba cómo defenderme, agarré el celular y llamé al 911. Dije ‘disparó, disparó, Abel, Abel’. Cuando estaba en el baño, Charly vino a decirme que se había ido. A los dos minutos llegó la policía. Éramos todos sospechosos en ese momento”, relató.
Los problemas por el uso del formol
Sobre el posible móvil del ataque, Verdini aseguró que tanto él como Germán solían tener desacuerdos con Guzmán por el uso del formol, cosa que ambos desaconsejaban.
“Le decía que no pusiera formol, porque traía cosas… Formol puro, mucho olor. Germán le decía que no lo usara. Era muy fuerte lo que usaba. Le decía que abriera la ventana, pero hacía todo lo contrario”, detalló.
La relación entre Guzmán y Medina, según el relato del testigo, se había deteriorado en la última semana. “Estaban discutiendo, se hacían la vida imposible. Sabía que se estaban llevando mal”, reconoció Verdini.
El dueño de la peluquería aseguró que nunca imaginó que la situación podía terminar de esa manera. “Abel nunca me vino a hablar cara a cara para decirme. Por eso nos llamó la atención lo que hizo, porque no tuvo huevos para hablar antes. Puede ser que haya tenido celos de Medina”, reflexionó.
“Después del crimen no quería saber nada con la peluquería, no quería ser peluquero, no quería saber más nada de nada”, concluyó Verdini, todavía conmocionado por lo ocurrido.