Declarado no culpable por un jurado, ahora lo denuncian otra vez: quién lo complicó
Un jurado lo declaró no culpable y meses después volvió una denuncia por abuso sexual contra el mismo hombre. La adolescente que lo señaló hoy queda sin el resguardo de su familia, y la querella apunta a un costo que muchas víctimas pagan en silencio.
Una nueva denuncia por abuso sexual simple volvió a poner en el centro de la escena a un hombre que ya había atravesado un juicio por jurados y había salido declarado no culpable. El escrito se radicó el 24 de octubre y, según la información a la que accedió El Ancasti, el hecho habría ocurrido en la misma vivienda donde ambos convivían.
La denunciante es una adolescente que hoy tiene 17 años y que, de acuerdo con la querella, quedó sin el resguardo de su familia y en una situación de total vulnerabilidad. Por el riesgo que representa para la víctima, el denunciado fue privado de la libertad.
El juicio anterior y el veredicto que dejó dudas
La causa previa investigaba cuatro hechos de abuso sexual con acceso carnal que habrían ocurrido entre los 9 y los 12 años de la denunciante. La abogada del foro local Giselle Saseta representó a la víctima en la querella.
Según la investigación, el expediente arrancó en 2019, cuando la nena de 12 años pudo contar lo que le pasaba. Durante la etapa preparatoria se reunieron elementos probatorios firmes, entre ellos la declaración en Cámara Gesell y peritajes médicos.
En el juicio por jurados, sin embargo, la joven se retractó y el veredicto fue de no culpabilidad. La acusación contaba con un protocolo positivo y con la declaración en Cámara Gesell, prestada cuando tenía 12 años.
"Nos deja bastantes sensaciones encontradas porque es muy importante destacar que acá no solamente había una Cámara Gesell con la declaración de la víctima, sino un protocolo positivo", señaló la querellante.
Y agregó: "Cuando una niña es menor de 13 años y tuvo relaciones sexuales, sí o sí esa relación es abuso sexual, no existe la relación consentida. Si tengo un protocolo positivo en una niña de 12 años, no puedo decir que hay duda de que hubo abuso. Esto creo que es lo que el jurado dejó de lado".
Por qué se retractó
En la audiencia, la joven sostuvo que la denuncia original había sido una invención para poder irse a vivir con su padre biológico. La abogada analizó ese cambio a partir del contexto familiar y de la falta de contención a lo largo de los años.
"Ella, en el momento que se la saca del seno familiar con la mamá, puede hablar, denunciar en Cámara Gesell y estaba bajo el resguardo del padre. Cuando encuentra límites por parte de su papá y se da cuenta de que yendo con su mamá podía encontrar esa libertad para estar de novia y salir, esto también la lleva a ella a no querer quebrar con una estructura familiar que hoy la favorece", explicó.
En la nueva denuncia, según la querella, la adolescente ratificó que se retractó porque no tenía medios económicos y porque no quería que una hermana pequeña creciera sin su padre.
"Es una sensación de una infancia robada y la garantía de una impunidad", había expresado la querellante sobre el caso.
El precio del silencio
En la gran mayoría de los casos, el abuso sexual en la infancia es intrafamiliar: padre, abuelo, hermano, tío o primo figuran entre los principales sospechosos. Quien abusa ejerce un abuso de poder y, mediante manipulación y amenazas, genera en la víctima culpa y vergüenza. Por eso muchas veces tardan años en poner en palabras lo que les pasó.
Los especialistas advierten que, en ocasiones, "el costo de decir puede ser más elevado que el costo de callar". Entre los factores que pesan señalan el económico: cuando el denunciado es quien sostiene el hogar, la familia puede quedar sin ese sostén si va preso.
Como el silencio es también la principal herramienta de manipulación, en materia de prevención recomiendan que los adultos enseñen a chicos y chicas a distinguir entre secretos buenos, que generan alegría (como una fiesta sorpresa), y secretos malos, que generan angustia o miedo. Distintos estudios indican que muchos casos se revelan en la adolescencia, cuando la víctima ya no teme las amenazas de su agresor.
Ante la sospecha, duda o certeza de un hecho de violencia sexual hacia niños, niñas y adolescentes, se debe dar aviso. En estos casos, el silencio es complicidad. Estos delitos son de orden público y cualquier persona puede denunciar. La Línea 102 de Asistencia a chicos y chicas en situación de riesgo es un medio para informar o para consultar. El servicio es gratuito y anónimo.