De un taller de los '80 a la era de los autos híbridos: la increíble reinvención de una familia de Roca
¿Cómo un taller de barrio se convirtió en una empresa que ya se prepara para los autos híbridos? La historia de los Marucci, con 40 años de evolución constante.
La familia Marucci transformó un pequeño taller de barrio en una empresa que ya mira de frente los autos del futuro. La clave: adaptarse o quedarse atrás.
Todo empezó hace 40 años, cuando Juan Marucci dejó una concesionaria Renault para abrir su propio taller en Roca. El taller estaba adelante y la casa atrás, en la calle O'Higgins del barrio Aeroclub. Allí crecieron sus hijos Mariano y Ariel, rodeados de motores y herramientas desde chicos.
Mariano, el mayor, se metió de lleno en el oficio a los 15 años. Primero limpiaba piezas, pero pronto entendió que eso era más que un trabajo. "Me fui a estudiar al Instituto Renault, en la fábrica Renault. Ahí estudié técnico en motores y después estuve especializándome en la parte electrónica en Buenos Aires", cuenta.
Su padre fue claro: "Mi viejo me dijo: si vos querés estar acá, bueno, hay que estudiar. No es que vamos a estar acá como si fuera un oficio que lo vamos pasando. El taller ya no es más como antes. Hoy en día ha cambiado mucho, hay mucha tecnología en los autos, más ahora con lo híbrido, entonces hay que estudiar todo el tiempo, es indispensable", agrega.
El hijo que llegó por otro camino
Ariel, en cambio, estudió Comunicación Social y Periodismo Deportivo. Su tesis fue sobre el Turismo Carretera, casi un homenaje a la pasión de su padre. Trabajó en radio y recién a los 21 años empezó en la casa de repuestos familiar. Al principio no sabía ni qué era un terminal de batería. Aprendió escuchando a los mecánicos y clientes.
Así nació Inyecsur, primero especializada en inyección electrónica y hoy con repuestos de todo tipo: electricidad, tren delantero, refrigeración, radiadores. "Si un repuesto no estaba disponible, había que conseguirlo. Si comenzaban a pedir otro, había que incorporarlo", explica Ariel.
La tecnología que no da tregua
Los autos modernos ya no son los de antes. Electrónica, cajas automáticas, sistemas de asistencia y hasta híbridos y eléctricos. El taller tuvo que capacitarse y comprar herramientas especiales. "No es la misma pinza que se usaba para un auto común que para los híbridos. Hay que tener mucha aislación y mucho cuidado", advierte Mariano.
La casa de repuestos también se prepara. Cuando sale un modelo nuevo, primero llegan las consultas por filtros y service. Después, tren delantero, embragues, correas. La clave está en anticiparse.
Las rutas, el otro desafío
Mientras la tecnología avanza, las rutas de la región siguen siendo un problema. El deterioro de la Ruta Nacional 22 y 151 genera una demanda constante de parrillas, bujes, extremos y rodamientos. "En esas dos semanas de lluvia constante, con el agregado del estado de las rutas, batimos récord con la cantidad de extremos, fuelles, parrillas, bujes y demás que hemos vendido", cuenta Ariel.
La paradoja es clara: autos cada vez más seguros y sofisticados, pero caminos que ponen a prueba los componentes más básicos. También se anticipan a las olas de frío, preparando radiadores y otros repuestos.
Hoy la empresa ya tiene una sucursal en la Línea Sur y trabaja con venta online y plataformas como Mercado Libre. "La idea es acompañar en lo posible los constantes cambios que se vienen dando en la industria automotriz", dice Mariano.
La historia que empezó con un taller familiar en los '80 hoy es una empresa con varias sucursales y un taller de última generación. Pero conserva la esencia: la pasión por los fierros. "Hay que seguir en carrera, porque detenerse también es una forma de quedarse atrás", dicen los Marucci.