De un motel a abastecer toda la Patagonia: la increíble historia de la fábrica que multiplicó por 10 su producción
¿Cómo hizo una familia de fruticultores para crear una fábrica que produce 15 millones de kilos al año? La historia de superación y crecimiento que no te podés perder.
En Cinco Saltos, Río Negro, una empresa familiar logró lo que parecía imposible: multiplicar por diez su producción inicial y convertirse en un proveedor clave de alimentos balanceados para toda la Patagonia.
Lo que comenzó como un pequeño emprendimiento en 2003, hoy produce 15 millones de kilos anuales y no para de crecer.
¿Cómo nació Rendidor?
La historia de Rendidor SA está ligada a la familia Lacruz, que llegó a la zona hace más de un siglo. Sus abuelos, inmigrantes españoles, se dedicaron a la fruticultura en Cinco Saltos, pero el cierre de la planta química Indupa en los años 90 cambió todo.
Carlos Lacruz, presidente de la empresa, recuerda que tras perder gran parte de las chacras familiares, se mantuvieron con un motel y un lote de seis hectáreas en la Ruta Nacional 151. Allí, hoy se levanta la planta industrial.
Antes de fundar Rendidor, Lacruz trabajó once años como conserje en el motel familiar y tuvo un criadero de cerdos. Fue justamente al comprar alimento balanceado en Cipolletti que vio el potencial del negocio: "Veía entrar y salir camiones todo el tiempo. Supuse que si había tanto movimiento, era porque funcionaba", relata.
El salto de 5.000 a 50.000 kilos diarios
La primera planta de Rendidor apenas podía producir 1.250 kilos por hora de alimento completo. Pero la demanda creció y en 2008 tuvieron que invertir en maquinaria de mayor escala. Desde entonces, el crecimiento no se detuvo.
Hoy producen alrededor de 1,2 millones de kilos mensuales, emplean a 15 personas y abastecen principalmente a Neuquén y Río Negro, con clientes también en Chubut y Santa Cruz.
Lacruz confiesa que superó ampliamente sus expectativas iniciales: "Cuando empecé, mi objetivo era vender 5.000 kilos por día. Ahora vendemos 50.000 kilos por día".
Inversiones millonarias y expansión
La empresa está invirtiendo más de 200.000 dólares en mejoras: nuevos racks de almacenamiento, una línea robotizada para paletizar y un camión cero kilómetro. Además, compraron un campo de 32 hectáreas en Centenario para producir alfalfa.
Pero no solo crecen en infraestructura. La calidad es su sello distintivo y eso los diferencia en el mercado.
La apuesta por la calidad
Rendidor elabora más de 60 productos, desde alimento para gallinas ponedoras hasta concentrados proteicos para bovinos. Su filosofía es clara: no usan urea y prefieren ingredientes como expeller de soja y girasol, aunque eso reduzca su margen.
Sergio Aravena, apoderado administrativo, explica: "No queremos poner productos que nos hagan ganar más plata perjudicando al productor o al consumidor".
Esa estrategia les permite lograr ganancias de peso de hasta 1,6 kilos diarios en feedlots de la cordillera, un resultado que avala su enfoque.
Con clientes que en muchos casos los acompañan hace casi dos décadas, la empresa mira al futuro con optimismo. Si la demanda sigue creciendo, ya saben que deberán ampliar nuevamente su capacidad. Por ahora, el ritmo no se detiene.