De Suiza a Misiones en bicicleta: la historia de amor y aventura que cruzó el Atlántico
Dos docentes suizos cruzaron Sudamérica en bicicleta y antes de volver a Europa dejaron un mensaje que emociona. ¿Qué fue lo que más los impactó de los argentinos?
Dos docentes suizos, Yael Bignens (28) y Mickael Labidi (34), pedalearon desde Venezuela hasta Misiones y antes de volver a Europa compartieron su increíble travesía. Lo que comenzó con un flechazo en un supermercado hoy los une en una ruta de miles de kilómetros.
¿Cómo empezó todo?
Mickael ya era un apasionado del ciclismo cuando conoció a Yael, que trabajaba como cajera. "Guau, qué linda chica", pensó él al verla. Así nació una relación que los llevó a pedalear juntos desde Suiza hasta Estambul como primer gran desafío.
"Es toda una ciencia: hay que tener material de repuesto, ropa liviana...", explicó Yael sobre la preparación. En el camino, la pareja encontró que el diálogo y el silencio se alternan, y que la pausa también es necesaria.
Docencia sobre ruedas
Yael enseña inglés e historia europea; Mickael, educación especial. "Ser docente es transmitir pasión", afirmó él. Y agregó: con niños con autismo, la lección debe ser corta, con imágenes y juegos para mantener la atención.
El salto a Sudamérica
El año pasado, metieron sus bicicletas en cajas y volaron a Caracas. Desde allí, pedalearon por varios países hasta llegar a Misiones. "Acá la relación familiar y de amigos es más cercana que en Europa", destacó Yael. Y sobre el debate político: "Se ve más fuerte".
La pareja planea tener un hijo, pero mientras tanto siguen viajando. Parten de vuelta a Europa el 2 de agosto, llevándose "yerba y mate como parte de Misiones", dijo Mickael.
Lo que se llevan y lo que dejan
Extrañan a la familia, la comida europea y "la misma visión de las cosas". Sin embargo, destacan la calidad de la carne y las frutas argentinas, y sobre todo, la calidez de la gente: "Nos reciben sin esperar nada a cambio, de corazón abierto".
Un pedido para Misiones
Los cicloviajeros sugirieron mejoras: "Las rutas misioneras no tienen banquina, y los autos no respetan a los ciclistas", dijo Yael. Mickael agregó: "Hacen falta albergues para cicloviajeros, al menos un lugar chico para descansar".