De los presupuestos de Chubut a las cartas del tarot: la confesión de Antonena que nadie esperaba
¿Qué encontró el exministro de Economía de Chubut en las cartas que no veía en los presupuestos? Antonena lo explica con una conexión que pocos esperaban.
Oscar Antonena fue ministro de Economía de Chubut y hoy se presenta como tarotista en Comodoro Rivadavia. Según contó en diálogo con Actualidad 2.0, su vínculo con lo simbólico no nació de un día para el otro: viene desde que tiene memoria.
"Esto no es que ocurrió hoy, viene desde que tengo conocimiento", explicó el exfuncionario, que durante años combinó su trabajo en empresas financieras y el sector público con una búsqueda personal que incluyó más de tres décadas de psicoanálisis y cursos de reiki.
Antonena asegura que esa faceta siempre convivió con su actividad formal. "Eso era un trabajo, un trabajo desde lo formal, pero de mi vida privada siempre tenía esta mirada de estar en una posición de introspección", señaló. Ya en 2025 había dejado entrever ese perfil en la columna "El Poder Entre Bambalinas", donde lo presentaron como "el exministro que lee el tarot".
"El tarot no predice el futuro"
Para el exministro, las cartas funcionan como un lenguaje simbólico que permite leer el presente a través de arquetipos, no como una herramienta para anticipar acontecimientos. "El tarot no predice el futuro. El tarot muestra de qué manera se expresan estos arquetipos", definió.
En esa línea, sostuvo que la utilidad está en abrir preguntas y ayudar a quien consulta a mirar aspectos conscientes e inconscientes de su propia vida. "Cuando hablamos de tarot, el tarot no predice. El tarot te dice qué pasa hoy. ¿Cómo estás hoy?", planteó.
Uno de los conceptos que considera central es la "sombra", esa parte de una persona que todavía no está integrada y que no tiene por qué ser negativa. "¿Por qué siempre me junto con la misma gente? ¿Por qué discuto siempre este tema? Si alguien se pregunta esto, hay algo detrás, en nuestra cabeza, que está pidiendo salir", ejemplificó.
Para Antonena, el tarot permite trabajar sobre esas preguntas sin reemplazar las decisiones personales. "Hablar de futuro tiene que ver con quitarle la posibilidad a la gente de su libre albedrío", advirtió.
Del Excel y la deuda a los arquetipos
La conexión entre las finanzas y el tarot es, quizás, la parte más llamativa de su explicación. El exministro sostiene que ambos mundos pueden observarse desde la idea del movimiento y del vínculo con la materia.
"En economía el valor se basa en la confianza y el flujo de dinero de manera análoga, de un lado para otro", planteó. Desde esa mirada, los "oros" del tarot representan una relación con los recursos: el dinero deja de ser algo estático y pasa a ser un elemento que circula.
"Los oros invierten la mirada estática del dinero para mostrarlo como un recurso dinámico que entra y sale de nuestra órbita", explicó. Una idea que, según contó, intentó plasmar en su paso por la cartera económica, por ejemplo con el alivio que significó la renegociación de la deuda del BOCADE.
Antonena también encuentra un correlato entre movimientos económicos como la inflación, la recesión o la expansión y los arquetipos del tarot, aunque aclaró que no se trata de una herramienta para anticipar acontecimientos.
Su explicación vuelve una y otra vez sobre la necesidad de entender por qué las personas toman determinadas decisiones, incluso cuando parecen repetirse. "Siempre me endeudo", ejemplificó. Para él, la pregunta no es solo financiera: también tiene que ver con la relación de esa persona con la seguridad, los recursos o ciertos patrones inconscientes.
¿También consultan los políticos?
La conversación derivó hacia otro terreno: si quienes toman decisiones económicas y políticas también recurren a estas herramientas. Antonena respondió que sí existe ese interés, aunque evitó dar nombres.
"Ustedes no imaginan la cantidad de gente. Cuanto más arriba vamos, más encontramos", afirmó. Según relató, hay un cierto tabú alrededor del tema y muchas consultas permanecen en privado. Ante la pregunta puntual sobre si funcionarios de alto rango recurren a la astrología o al tarot, fue directo: "No me queda duda".
Cuando se le pidió que mencionara a algún funcionario que hubiera consultado, se negó. "Por secreto profesional no puedo decir con quién hablo. No es serio", respondió. Sí sostuvo que incluso presidentes han contado históricamente con asesores que utilizan distintos lenguajes simbólicos para acompañar procesos de decisión.
La referencia política más concreta apareció cuando recordó que Karina Milei, hermana del actual presidente, es públicamente conocida por su vínculo con el tarot. Para Antonena, ese dato ayuda a quitarle el carácter de tabú a estas prácticas.
Una copa, un brindis y una nueva etapa
El interés por el tarot también tiene una dimensión práctica: Antonena está organizando encuentros en Comodoro Rivadavia que combinan lectura simbólica, conversaciones grupales y vino. La copa tiene para él un significado que excede la bebida.
"Cuando vos hablás de copa, ¿sabés qué es la copa que llenás con vino? Es tu cerebro, es tu cabeza", explicó. Desde esa interpretación, el vino aparece asociado a los cuatro elementos —agua, aire, fuego y tierra— y también como una forma de relajación frente a las presiones cotidianas.
"Me tomo un vinito cuando llego, me relajo. ¿De qué te relajás? De todas las presiones y todos los mandatos", planteó. Reconoce que durante muchos años estuvo concentrado en su actividad profesional y en "el traje" que había elegido para desempeñarla, hasta que decidió cambiar. "Un día, más o menos, dije: ya no quiero esto para mí", relató.
Ahora asegura estar en una etapa más extrovertida, mostrando una faceta que mantuvo en privado durante años. Si antes su universo eran los presupuestos, la deuda, los intereses y las cuentas públicas, hoy son las cartas, los arquetipos y las preguntas. La diferencia, según su propia lectura, quizá no sea tan grande: en ambos casos se trata de intentar comprender qué mueve a las personas y qué decisiones toman frente a lo que tienen delante.