De la Espriella estrena su protocolo de fuerza en medio de una protesta que enciende a Colombia

¿Qué cambia el decreto que De la Espriella puso en marcha justo antes de la primera protesta masiva contra su gobierno? La calle ya mostró su respuesta.

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De la Espriella estrena su protocolo de fuerza en medio de una protesta que enciende a Colombia
De la Espriella estrena su protocolo de fuerza en medio de una protesta que enciende a Colombia

BOGOTÁ.– Sindicatos y sectores opositores salieron a las calles este miércoles en Bogotá y otras ciudades de Colombia para rechazar las políticas del flamante gobierno de derecha de Abelardo de la Espriella. La movilización se da en paralelo a la puesta en marcha de un decreto que cambia la forma en que la policía interviene en las manifestaciones.

El expresidente Gustavo Petro, que dejó el poder en agosto, fue uno de los convocantes. Su argumento: De la Espriella dio señales de querer bajar el salario mínimo, algo que, según su visión, dispararía la pobreza.

A la convocatoria se sumaron organizaciones sindicales, entre ellas la de los maestros. La Central Unitaria de Trabajadores había anticipado en un comunicado que marchaban contra políticas que "modifican decretos para precarizar el trabajo decente, privatizar la educación y limitar el derecho a la protesta".

El decreto que cambia las reglas de la calle

La jornada marcó el primer gran pulso callejero para De la Espriella, que ya había advertido que no tolerará desmanes. El martes publicó el Decreto 1525 de 2026, con el que modificó el protocolo del uso de la fuerza policial durante las protestas.

La norma habilita la intervención policial sin necesidad de agotar antes el diálogo. También contempla que las conversaciones puedan retomarse después de usar la fuerza, siempre que hayan cesado las "acciones violentas".

Desde el gobierno sostienen que el objetivo es proteger a quienes marchan de manera pacífica. "En Colombia se respeta la protesta pacífica, pero no se toleran la violencia, el vandalismo ni los bloqueos que atropellan los derechos de millones de ciudadanos", escribió el mandatario el martes en X.

"A los ciudadanos que protestan pacíficamente, todas las garantías. A los violentos, todo el peso de la ley, con respeto por el debido proceso", agregó. El decreto establece, entre otras cosas, que cualquier acto violento dentro de una manifestación corta el diálogo y habilita el uso de la fuerza.

Los reclamos que se escuchan en la calle

A dos meses de asumir, De la Espriella acumula cuestionamientos: la oposición denuncia amenazas a los derechos humanos por sus políticas de mano dura contra el narcotráfico, rechaza el restablecimiento de vínculos diplomáticos con Israel –rotos durante el mandato de Petro– y mira con recelo el acercamiento con Estados Unidos, al que considera un riesgo para la soberanía.

"Me he sentido vulnerable, he sentido que no tenemos ningunas garantías y que lo poco que hemos logrado (...) estamos a punto de perderlo", declaró a la AFP Ester Guerra, docente de 32 años, en una concentración en Bogotá.

Petro, el primer presidente de izquierda en la historia del país, había ampliado el acceso gratuito a la universidad pública, aplicado aumentos récord del salario mínimo y otorgado beneficios a los trabajadores, como el pago adicional por horas nocturnas.

El cambio en el protocolo de las fuerzas encendió las alarmas en movimientos sociales y sectores de izquierda, que temen un uso excesivo de la fuerza y traen a la memoria la violencia de las multitudinarias protestas de 2021, cuando algunos integrantes de la fuerza pública quedaron implicados en lesiones y muertes de manifestantes.

La congresista Jennifer Pedraza, crítica del gobierno, llevó el decreto al Consejo de Estado –el máximo tribunal de la administración pública– con un pedido de anulación: lo considera "regresivo e inconstitucional".

"Hay mucha frustración, los ánimos están caldeándose y esta es una de las manifestaciones de que la oposición es una gran parte del país", afirmó Samuel Molina, estudiante de 20 años, en Bogotá.

Mientras cientos de personas se concentraban en el centro de la capital, el tráfico se mantenía tranquilo: varias empresas pidieron teletrabajo y algunos colegios suspendieron clases.

La protesta indígena y el frente judicial

A la marcha se sumaron comunidades indígenas, que reclaman contra un proyecto para regular la guardia indígena, una entidad civil de defensa de los territorios ancestrales que opera en las zonas más golpeadas por el conflicto armado.

"Prácticamente no gobierna para los pueblos indígenas (...) no nos representa", sostuvo José Joy Martenorio, coordinador del Consejo Regional Indígena del Cauca, una región bajo control de guerrillas y narcotraficantes.

De la Espriella también enfrenta cuestionamientos por una supuesta falta de transparencia en el manejo de fondos por parte de su esposa, a cargo de las ayudas privadas para los damnificados del fuerte sismo que sacudió el oeste del país el 10 de agosto.

Agencias AP y AFP

¡Cumplí mi palabra y aquí está el decreto!

En Colombia se respeta la protesta pacífica, pero ¡no se toleran la violencia, el vandalismo ni los bloqueos que atropellan los derechos de millones de ciudadanos!

Hoy expedí el Decreto 1525 de 2026 para fortalecer las garantías de… pic.twitter.com/impZot4O1L

— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) October 14, 2026

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