De Jáchal al mercado: la kombucha con uva y membrillo que crearon estudiantes de 17 años
¿Sabías que una kombucha puede llevar uva y membrillo? Estudiantes de Jáchal crearon Biobucha, una bebida funcional que combina tradición y ciencia. Conocé todos los detalles de este proyecto que busca revolucionar el consumo local.
En plena cordillera sanjuanina, un grupo de alumnos de la Escuela Agroindustrial Monseñor Dr. Juan Antonio Videla Cuello encontró la fórmula para transformar productos regionales en una bebida innovadora. Se trata de Biobucha, una kombucha elaborada con mosto de uva blanca y jalea de membrillo, que ya despierta curiosidad entre vecinos y jóvenes de Jáchal.
Los estudiantes, de alrededor de 17 años, pusieron en práctica sus conocimientos como técnicos en alimentos para desarrollar un producto funcional. Camila Herrera, alumna de 7º año, contó a Diario La Provincia SJ que el proyecto viene gestándose desde el año pasado y que la idea surgió con un objetivo claro: crear algo beneficioso para la salud.
¿Qué hace especial a Biobucha?
Según explicó Camila, la bebida fermentada contiene microorganismos como bacterias y levaduras, lo que la convierte en un alimento funcional. Entre sus propiedades destacan beneficios para la microbiota intestinal, efectos antioxidantes y antiinflamatorios, y un posible refuerzo del sistema inmune.
Pero los jóvenes no se conformaron solo con la teoría. Como parte de su formación, realizan análisis de pH y controles microbiológicos mediante siembra en cápsulas para garantizar que el producto sea apto para la venta. “Nosotros, como técnicos en alimentos, realizamos análisis para poder verificar que el producto sea apto para salir a la venta, ser comercializado”, afirmó Camila.
Dos sabores con sello local
Biobucha se ofrece en dos variedades que rinden homenaje a la región. La primera utiliza mosto de uva blanca, un ingrediente que remite a la tradición vitivinícola de San Juan. La segunda incorpora jalea de membrillo, un producto que los estudiantes asocian directamente con la identidad jachallera.
“Si bien es un producto muy antiguo, nosotros le quisimos dar un valor agregado y, por ejemplo, que sea más conocido, porque muy poquitas personas tienen conocimiento de esto. Nosotros quisimos volver a hacerlo, pero dándole nuestro valor”, contó la estudiante.
¿Cómo se consume?
A pesar de ser fermentada, Biobucha se clasifica como bebida analcohólica por su bajísima graduación alcohólica. Además, presenta una ligera gasificación que recuerda a una gaseosa, y que aumenta cuanto más tiempo permanece refrigerada.
Los propios alumnos recomiendan consumirla con moderación. “No se debe tomar todo el frasco de golpe, como un jugo, sino que se toma en cantidades moderadas, porque nosotros sabemos que todo alimento en exceso termina siendo dañino”, advirtió Camila, quien también señaló que la respuesta puede variar según cada persona, especialmente por las diferencias en el funcionamiento intestinal.
Un año de prueba y error
Llegar a la fórmula actual no fue sencillo. El proyecto comenzó el año pasado y atravesó varias etapas de experimentación. “Lleva prueba y error, la cual nosotros vamos mejorando, haciendo, cambiando en qué nos afectó para poder llegar a este producto”, relató Camila.
El proceso implicó aprender a manipular microorganismos y aplicar conocimientos específicos, lo que convirtió a esta experiencia en un verdadero puente entre la teoría escolar y la producción real.
El futuro de Biobucha
El proyecto trasciende la simple elaboración de una bebida. Los estudiantes buscan difundir la kombucha entre los jóvenes y demostrar que la innovación alimentaria puede nacer en las aulas. Con sus dos variedades, Biobucha se abre camino en el mercado local, mostrando que la creatividad y el esfuerzo de los estudiantes sanjuaninos pueden dar lugar a productos únicos con identidad regional.