De 3 a 16 cepas: la bodega pampeana que brilló en un concurso internacional
16 medallas, tres de oro, y una historia que empezó como un hobby familiar: la bodega pampeana que se codea con los grandes del vino. Pero no todo es celebración...
La Bodega Quietud, de Santa Rosa, se metió entre las bodegas más premiadas de un concurso internacional de vinos y licores que se hizo en Mendoza. Con 16 medallas, tres de ellas de oro, el establecimiento pampeano compitió contra productos de 17 países y demostró que la calidad local puede jugar de igual a igual.
Más de tres décadas de historia familiar
Ricardo Juan, titular de la bodega, repasó los orígenes de un proyecto que nació hace más de 30 años en el seno de su familia. “Tengo por parte de mis suegros italianos, y sabemos que los italianos son especialistas en vinos”, contó. Lo que arrancó como una elaboración casera se institucionalizó en 2008, cuando surgieron las primeras iniciativas vitivinícolas en La Pampa, a orillas del río Colorado.
El salto grande llegó en 2012, cuando el Ministerio de la Producción convocó a Juan para hacer ensayos con uvas de Casa de Piedra. Al año siguiente empezó el procesamiento de las primeras cepas: Malbec, Cabernet Sauvignon y Chardonnay.
De 3 a 16 cepas en una década
El crecimiento fue sostenido. A las tres variedades iniciales se sumaron otras hasta llegar a elaborar 10 cepas distintas. Hace tres años, con el impulso del gobierno provincial, incorporaron Pinot Gris, Marselán, Monastrell, Garnacha y Carménère. En su punto máximo, la bodega trabajó con 16 variedades. Hoy elabora 13 de la cosecha 2026, algunas como cepas puras y otras en blends.
Un Marselán que sorprendió con 96 puntos
Entre los reconocimientos más destacados, el Marselán se llevó medalla de oro con 96 puntos. “El año pasado hicimos los primeros ensayos y realmente nos sorprendió la calidad”, reconoció Juan. El vino fue evaluado por jurados de varios países: “Tener la posibilidad de que alguno de ellos haya juzgado y nos dé esa puntuación, para nosotros es muy bueno, porque sabemos en qué rumbo estamos marcando y dónde tenemos que seguir mejorando”.
También fueron premiados el rosado de Montepulciano y nuevos blends que la bodega desarrolló este año como parte de su estrategia de innovación.
Prioridad pampeana en un mercado complicado
Juan fue claro sobre su filosofía comercial: “Siempre mi intención fue que los pampeanos fueran los primeros en tener la posibilidad de probarlo”. Para él, la vitivinicultura diversifica la matriz productiva provincial, que hoy depende del agro, la ganadería y el petróleo.
La comercialización ya llegó a varias provincias, con presencia en el sur del país y Buenos Aires. La exportación, en cambio, sigue pendiente. “Todavía no somos competitivos por los costos”, admitió, y reclamó reducciones impositivas para poder colocar vinos pampeanos en el mercado internacional.
Crisis en el sector y expectativas de recuperación
El sector vitivinícola argentino atraviesa un momento difícil. Grandes bodegas están “abarrotadas de vino” y liquidan stock a precios por debajo de lo razonable para mantener sus fuentes de trabajo. Algunas entraron en quiebra. “No me resulta satisfactorio para nada”, lamentó Juan. “Acá hay que ponerle ímpetu para generar fuentes de trabajo, tratar de multiplicar lo que se está haciendo en Argentina”.
Con apenas tres empleados estables y personal eventual durante la cosecha, Bodega Quietud enfrenta las mismas restricciones económicas que el resto. No obstante, Juan señaló que desde junio las ventas se “reflotaron un poco”, lo que genera cierto optimismo. “Si esto empieza a ponerse en marcha como debe ponerse en marcha, creo que tienen que venir soluciones no solo para nosotros sino para mucha gente que lo está esperando”.
Mientras tanto, la bodega mantiene el foco en la innovación y la calidad, convencida de que los vinos deben gustarle a la gente, no solo a quien los elabora. “Me gustan las críticas constructivas”, cerró Juan. “Uno aprende mucho y lo vuelca a toda esta actividad durante el año”.