Cuidar a un mayor: la sobrecarga que muchos callan y el encuentro que la pone sobre la mesa
En Paraná crece el oficio de cuidar mayores y las familias lo sienten en carne propia. El jueves habrá un encuentro pensado para ellos, pero la convocatoria ya superó lo previsto y obligó a ampliar la capacidad de la sala.
En Paraná, el cuidado de personas mayores dejó de ser un tema de puertas adentro para convertirse en una salida laboral cada vez más elegida. El aumento de la expectativa de vida y la dificultad de las familias para hacerse cargo solas empujaron ese crecimiento, y la actividad se afianza como oficio para quienes la toman por necesidad económica o por vocación de servicio.
El interés se mide en las aulas. El curso de Auxiliar en Cuidados Gerontológicos que la Coordinación de Jóvenes y Adultos del Consejo General de Educación (CGE) dicta en el Edificio NIDO de San Benito juntó 70 inscriptos apenas abrió la convocatoria, pocos meses atrás.
Un oficio con fecha de encuentro
Con ese contexto como telón de fondo, el próximo jueves se hará el primer encuentro de Cuidadores de Adultos Mayores en el Centro Belgrano de Jubilados y Pensionados Nacionales, en Belgrano 138. La iniciativa se llama “Cuidar a los que nos cuidan”.
Carlos Pintos, cuidador domiciliario y coordinador de la jornada, explicó que “el objetivo es generar un espacio de encuentro, capacitación y acompañamiento para un sector cuya tarea resulta fundamental para muchas familias”.
La respuesta fue mayor a la esperada: los 100 lugares previstos tuvieron que ampliarse a 120. La convocatoria incluye tanto a trabajadores del rubro como a familiares que cuidan a un mayor y buscan herramientas para hacerlo mejor. Para ellos habrá también orientación.
Lo que no se ve del cuidado
La tarea abarca desde la higiene y la alimentación hasta el acompañamiento de tratamientos, la asistencia en la movilidad y la contención en situaciones de enfermedad o dependencia. Pero hay una dimensión menos visible: el vínculo de confianza. La empatía y la capacidad de ponerse en el lugar del otro son centrales. Pintos recordó que Noemí Dalmolín, referente en la formación de cuidadores, suele insistir en que “lo fundamental es tener empatía y amor por el otro”.
Cada persona mayor tiene su historia, sus hábitos y sus necesidades. Por eso cuidar no es solo cumplir indicaciones: es acompañar sin invadir, respetar la autonomía posible y sostener la calidad de vida. Esa cercanía diaria permite advertir cambios en el estado general y convertir al cuidador en una figura de referencia.
Pintos lleva cuatro años en la actividad, tanto en internaciones como en domicilios. Contó que, aunque suele asociarse el cuidado a las mujeres, también hay hombres que prefieren un cuidador varón, por pudor o por la posibilidad de compartir intereses y experiencias.
Jornadas largas y tareas que no corresponden
Muchos cuidadores trabajan en más de una casa, con jornadas extensas que dejan en segundo plano su propio descanso y su alimentación. “Solemos tener sobrecarga horaria. Estamos en más de un domicilio haciendo cuidados, a veces no podemos tener un buen descanso ni una alimentación adecuada. No cumplimos los horarios habituales de alimentación porque estamos priorizando a la persona que cuidamos”, describió Pintos.
A eso se suman tensiones familiares, como las diferencias de criterio entre hijos y allegados sobre cómo atender al mayor. El cuidador recibe herramientas de mediación y negociación para que esos desacuerdos no recaigan sobre quien recibe el cuidado.
Otro problema frecuente es la confusión sobre las funciones del cuidador domiciliario. “Hay familias que confunden la buena voluntad, la predisposición y la empatía que tenemos los cuidadores y nos sobrecargan de tareas que no nos corresponden”, advirtió.
Cocinar para la persona cuidada, colaborar con su higiene o mantener ordenado su dormitorio entra dentro de la asistencia. Distinto es hacerse cargo de mandados o de tareas domésticas generales que exceden la función. Delimitar esas responsabilidades también ayuda a que la actividad sea reconocida como un trabajo especializado.
Dónde formarse en Paraná
Quienes quieren desempeñarse en el cuidado de mayores tienen varias opciones de capacitación en la ciudad: la Escuela de Oficios de la delegación Entre Ríos de UPCN, la Universidad Popular de calle Corrientes y las facultades de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales y de Ciencias de la Vida y de la Salud de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), con propuestas certificadas y acreditadas oficialmente.
La formación permite reconocer necesidades, responder ante distintas situaciones y trabajar con mayor seguridad. Pintos destacó que da herramientas para acompañar a personas con Alzheimer, otras demencias o distintos grados de dependencia, y que además es una garantía para las familias que confían el cuidado de un ser querido a otra persona. En Entre Ríos, la labor está contemplada en la Ley 10.633, que fija el marco normativo de los cuidadores polivalentes.
Quiénes estarán en la jornada
La legislación y los alcances de la función serán parte de los temas del encuentro del jueves, que reunirá a profesionales de distintas disciplinas para ofrecer herramientas sobre el bienestar de los cuidadores. Participarán el psicólogo Andrés Hugo Cappa, la kinesióloga Carmen Salas, la nutricionista Natalia Cian, la psicopedagoga y magíster Noemí Dalmolín y el médico geriatra y gerontólogo Mario Vivas.
La propuesta abordará salud física, alimentación, bienestar psicológico y aspectos legales de la actividad, además de abrir un espacio para intercambiar experiencias entre pares.