Un concejal oficialista se mostró confiado en que hay los votos para avanzar con la prohibición de los cuidacoches en Rosario. Pero en la primera reunión de comisiones dos bloques se plantaron y pidieron cambios de fondo. Qué reclamaron.
El tratamiento del proyecto para prohibir a los cuidacoches en Rosario arrancó en el Concejo Municipal y dejó a la vista un mapa de alianzas tan parecido al que se vio cuando se discutió el desembarco de Uber y DiDi que las comparaciones se impusieron solas. Tras la primera reunión, desde el oficialismo se mostraron confiados: "Hay un escenario de mayoría que va a acompañar esto", afirmó uno de sus referentes este jueves.
El concejal Fabrizio Fiatti, del Partido Creo, fue quien puso la cara y la voz por LT8. "Este es un reclamo muy insistente de los vecinos. Hace falta una herramienta más, es el paso que hay que dar ahora para implementar la ley provincial", sostuvo.
El panorama, sin embargo, no es homogéneo. La Libertad Avanza (LLA) planteó reparos a la iniciativa del municipio, mientras que el peronismo y Ciudad Futura directamente no quieren aprobar el mensaje de la intendencia en los términos propuestos.
Qué se discutió en la reunión de comisiones
El encuentro fue conjunto entre las comisiones de Obras Públicas, Gobierno y Control, Convivencia y Seguridad Ciudadana. Allí Fiatti se mostró convencido de que se podrá alcanzar un acuerdo para poner en marcha la nueva normativa en la ciudad.
"Hay un sector de la oposición que antepone razones o excusas para no resolver la cuestión de fondo, nos ha pasado en la discusión de otros temas sensibles", disparó el edil.
La ley provincial 14.486 se promulgó hace casi un mes, después de la aprobación definitiva en el Senado de Santa Fe. Según esa reglamentación, el Concejo debe adherir para que la prohibición rija efectivamente en Rosario, y además cada localidad tiene que definir cuestiones particulares.
En ese marco, Fiatti reconoció diferencias en torno al abordaje social posterior a la intervención de la policía y de los agentes de control municipales. Tampoco hay acuerdo pleno sobre la chance de dictar autorizaciones específicas para los cuidacoches en eventos masivos, como el Encuentro y Fiesta Nacional de Colectividades.
Las posiciones de cada bloque
Los ediles libertarios marcaron dos puntos: no apoyarán la creación de un régimen de excepción para los trapitos y reclamaron que se establezca con precisión el protocolo de actuación para frenar este tipo de actividades.
Desde el peronismo y Ciudad Futura la distancia es mayor. En la reunión sostuvieron que la prohibición criminaliza la pobreza y favorece el hostigamiento. Al revisar el proyecto, propusieron crear un programa para el desarrollo y la inclusión de las personas que están en la calle.
También recordaron que la labor de los cuidacoches ya está prohibida por el artículo 300 del Código de Convivencia y pidieron que la Pastoral Social de la Iglesia católica participe en el abordaje del problema.
Cuántos cuidacoches hay en Rosario
Los números que maneja la Municipalidad dimensionan el fenómeno: hay 1.395 cuidacoches identificados en la ciudad. La cifra se incrementó un 153 % en los últimos dos años. En 2024 había 573 personas registradas, mientras que el número total ascendió a 754 en 2025.
Respecto de la postura libertaria, desde el oficialismo fueron tajantes: "Queremos que la prohibición sea la regla". En cuanto a las excepciones, Fiatti consideró que están dispuestos a permitir autorizaciones especiales para grandes eventos como los que se realizan en el parque de la Independencia.
El edil rosarino también puso el acento en la necesidad de garantizar "un acompañamiento del Estado para una reconversión del proyecto de vida" de los cuidacoches. Así, enfatizó que el proyecto no sólo busca frenar la actividad, sino abrir puertas de inclusión social y laboral.
Fiatti admitió que la adhesión a la ley provincial "difícilmente consiga una transformación de la noche a la mañana", aunque la considera una hoja de ruta para avanzar en ese sentido. Uno de los principales escenarios de conflicto son las canchas de fútbol: allí, apuntó, la cuestión "forma parte de un eslabón más grueso, vinculado al mundo criminal".