Cuchillos, asfixia y golpes: la escalofriante verdad detrás de los femicidios en Salta
¿Sabías que solo uno de los cinco femicidios directos en Salta se cometió con arma de fuego? Los detalles que estremecieron a las autoridades.
Seis mujeres asesinadas en lo que va del año en Salta, y solo una de ellas murió por un disparo. El resto fue víctima de una violencia extrema que deja al descubierto un patrón de saña difícil de explicar. Así lo reveló Ana Pérez Declerq, directora del Observatorio de Violencia Contra las Mujeres (OVCM), en diálogo con Efecto Dominó de Radio Lup 94.7.
De los seis femicidios registrados en la provincia durante 2026, uno fue vincular —el padre de la víctima también perdió la vida— y los otros cinco fueron directos. El dato que más preocupa a las autoridades es el método empleado: solo uno de esos cinco crímenes se cometió con arma de fuego. Los restantes fueron perpetrados con arma blanca, asfixia o fuerza física.
¿Qué revela el método del crimen?
“Nos habla de un nivel de saña terrible”, afirmó Pérez Declerq. La especialista señaló que en todos los casos hay patrones que se repiten: los victimarios son parejas o exparejas, y los hechos ocurren mayoritariamente en la vivienda compartida. Detrás de cada femicidio hay una historia de violencia previa que muchas veces pasa desapercibida.
“Muchas veces se culpa a la persona que está en esta situación, de por qué no sale, porque se sigue quedando con él y no se ve que para llegar al femicidio primero hubo una manipulación psicológica”, explicó.
Violencias previas: el ciclo que nadie ve
La directora del OVCM detalló que antes del desenlace fatal existen violencias psicológicas, económicas y simbólicas. “Quien está sufriendo la violencia piensa que ella es la causa, que ella lo puso nervioso. ‘Él es bueno pero por ahí toma y se pone así’. La víctima todo el tiempo busca justificar esas conductas porque ya está sometida psicológicamente”, indicó.
Además, la mayoría de las mujeres violentadas están aisladas de sus vínculos: “Empiezan a aislarla de las únicas personas que pueden rescatarlas: su familia, sus amigas”. Por eso, Pérez Declerq instó a mantener el contacto con quienes sufren violencia: “Por más que digamos ‘no estoy de acuerdo’, decir ‘estoy para vos’ y ofrecer ese recurso desde el lado social es fundamental”.
Señales de alerta y fines de semana críticos
Desde el ámbito institucional, especialmente en salud, hay formas de detectar la violencia. “Embarazos de repetición, problemas para dormir, consultas frecuentes o la ausencia total de consultas médicas pueden ser indicios”, señaló. La dependencia económica también juega un rol clave: “Se continúa con la idea de que la mujer debe quedarse en el hogar a cuidar a los hijos o se le niega la posibilidad de estudiar, disminuyendo su autonomía”.
Otro patrón que se repite es la mayor incidencia de femicidios durante los fines de semana. “Son los momentos que más se ingesta alcohol y esto desinhibe una conducta que ya es previa”, explicó Pérez Declerq. “Necesitamos reforzar el trabajo los fines de semana. Lo venimos diciendo desde el Observatorio hace varios años. Hubo un proyecto para instalar los fines de semana, pero todavía no se ejecuta”, lamentó.